Escuela de Ingeniería Industrial

 
 

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Usuario Gestión Ingeniería Industrial

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El pasado viernes 5 de septiembre, nuestro estudiante Álvaro José Torres Penagos sustentó su tesis doctoral titulada: “Modelo de mejoramiento de la sostenibilidad de la cadena de suministros del café en el norte del Valle” . Sus directores fueron los profesores: Juan Carlos Osorio Gómez Ph.D. y Carlos Julio Vidal Holguín, Ph.D., ambos investigadores y profesores titulares de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle.

 

El comité evaluador estuvo conformado por: el Dr. Raúl Andrés Molina Benavides, docente e investigador de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira y el Dr. Esteban Largo Ávila, profesor e investigador de la Universidad del Valle, sede Caicedonia.

 

La tesis doctoral presentada fue aprobada por unanimidad. Álvaro José, quién será el egresado  número 24 del programa de Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial, estuvo en Orizaba, México en una estancia doctoral, hizo parte del grupo de Becas Bicentenario y  tuvo la siguiente producción en investigación:

Artículos:

  • - Publicado: “Sustainability Improvement of Coffee Farms in Valle del Cauca (Colombia) Through System Dynamics” / IFIP Advances in Information and Communication Technology / Springer Nature Switzerland.
  • - Sometido: “Prioritizing sustainability indicators in the coffee supply chain using simple additive weighting with fuzzy numbers” en el International Journal of Productivity and Performance Management (Emerald Publishing).

 

Capítulo de libro:

  • - “Aplicación de dinámica de sistemas para la evaluación de alternativas de mejoramiento en la cadena de suministros de café en Colombia" en el libro “Avances de la Ciencia y la Tecnología para el Desarrollo Sostenible. Tomo VI”, perteneciente a la obra completa “Investigación Permanente” con número de ISBN: 978-607-571-972-6. Editorial CUNORTE (centro universitario del Norte) Colotlán, Jalisco México (2025).

Ponencias en eventos:

  • - “Sustainability Improvement of Coffee Farms in Valle del Cauca (Colombia) through Systems Dynamics” APMS 2021 Conference (Online) Nantes, France.
  • - Análisis a través de la dinámica de sistemas para mejorar la sostenibilidad de las fincas cafeteras- XII Nacional - IV Internacional Seminario Permanente de Investigación 2024, Guadalajara, México.

Dirección de trabajo de grado - pregrado

  • - Propuesta de localización para una planta de producción de bioetanol mediante la metodología multicriterio AHP-GIS, en el Valle del Cauca. Estudiantes María Fernanda Eraso Benavides y Nicolás Pérez Mazuera - Univalle, sede Palmira.

Los evaluadores felicitaron a Álvaro por su dominio del tema, por aplicar la dinámica de sistemas en el sector agropecuario y esperan que en un futuro haya más desarrollo en esta línea de investigación, promoviendo el acercamiento con expertos y considerando otros escenarios y actores de la cadena como los pequeños productores para seguir avanzando en el conocimiento. 


Los directores agradecieron la mirada rigurosa de los evaluadores cuyos comentarios valiosos permitieron mejorar el trabajo. Se mostraron satisfechos con el producto final y resaltaron la dedicación de Álvaro.

Para el cierre de la actividad, Ávaro José se dirigió a los presentes agradeciendo primero a sus compañeras Dayhanna Vargas, Lizeth Castro, Nathaly Martínez y Vivian Chud por su compañía y apoyo en los primeros momentos del doctorado. Gran parte de su trabajo se hizo en pandemia, además, el nacimiento de su hija,  junto a los avances que tenía que presentar a Colfuturo hicieron que el proceso fuera aún más retador. Tomando prestadas las palabras del profesor Diego Manotas, Álvaro se consideró un “sobreviviente del doctorado”. Agradeció también a los jurados por su rigor y a sus directores por todo el apoyo y los aprendizajes. A su mamá y a su esposa, que estuvieron presentes en el salón, les dijo:  “Detrás de todos los que estamos estudiando hay un tema familiar, durante los seis años que duró mi doctorado hubo unos sacrificios de tiempo y espacio, gracias a ustedes, mi familia por entender, por acompañar y por reconocer que esto es un proyecto que va a mejorar nuestra calidad de vida”.

Finalmente le agradeció también a la Escuela de Ingeniería Industrial porque fue su casa por casi 10 años y espera seguir siendo parte de nuestra comunidad como investigador.

 

¡Felicitaciones al nuevo doctor!

El pasado 1 de septiembre, el Programa Académico de Ingeniería Industrial, con el apoyo de la Oficina de Comunicaciones de la EII y del grupo estudiantil ANEIAP, llevó a cabo una jornada de bienvenida dirigida a los estudiantes de primer semestre. Durante el evento, se compartió información clave para que los nuevos integrantes pudieran iniciar su vida académica de manera informada y acompañada.

La apertura estuvo a cargo de la estudiante y monitora Nicol Dayan Pinzón, quien ofreció un saludo inicial y presentó el orden del día. Seguidamente, la vicedecana Jackeline Murillo Hoyos dio la bienvenida institucional y presentó a la Facultad de Ingeniería.

A continuación, la monitora del programa, Valeria Caicedo, lideró una actividad de indagación con los nuevos estudiantes. Luego, el profesor Camilo Andrés Micán presentó en detalle el Programa Académico de Ingeniería Industrial.

Durante la jornada, también se contó con la presentación de dos egresados: Laura Tenorio y Mario Salazar. Este último compartió su experiencia en movilidad internacional. Posteriormente, Valeria Caicedo explicó los aspectos administrativos más relevantes del programa.

Uno de los momentos destacados del evento fue una breve actividad lúdica, que fomentó la integración entre los asistentes. La jornada concluyó con la presentación del grupo estudiantil ANEIAP y la asignación de padrinos, una iniciativa liderada por estudiantes de semestres superiores que busca acompañar y orientar a los nuevos integrantes en esta etapa inicial de su vida universitaria.

Este espacio marcó el inicio de un nuevo ciclo formativo, brindando una bienvenida cálida y motivadora a los futuros ingenieros industriales.

¡Bienvenidos!

El pasado martes 29 de julio se llevó a cabo una actividad académica de inicio de semestre para los estudiantes de los Programas ofrecidos en la sede Caicedonia. Para el Programa Académico de Ingeniería Industrial esta jornada fue realmente especial, porque se abrió la primera cohorte del programa en esta sede. Por ello, un grupo de profesores de la EII, sede Cali, estuvo presente para darle la Bienvenida a los primeros estudiantes admitidos.

Los profesores de la EII estuvieron en un almuerzo, en una reunión con los profesores de primer semestre del programa y recorrieron las instalaciones.

 


El evento formal de Bienvenida incluyó presentación de danza, palabras de Bienvenida del director de la sede, profesor Edwin Arango Espinel, un taller con DEXIA, presentación del grupo de investigación GIIDCE, un video de Regionalización, presentación de Bienestar Universitario, Consejería, representantes estudiantiles, un video sobre los cursos de alistamiento y finalizando con una reunión con los coordinadores de cada programa académico de la sede.

 

Les hicimos la siguiente pregunta al director de la Sede Sevilla, profesor Edwin Arango Espinal (EAE) y a la coordinadora del Programa Académico Alba Mery Garzón (AMG): ¿Qué representa para la sede Caicedonia abrir el Programa de Ingeniería Industrial? 

EAE: “Para la sede Caicedonia, nodo Sevilla, el tener el programa de Ingeniería Industrial es toda una apertura a desarrollos no solamente académicos sino territoriales en el nororiente del Valle del Cauca suroccidente del Quindío. Tener 31 estudiantes admitidos demuestra que es un programa pertinente para nuestro territorio; más que generar oferta académica es fomentar la generación de capital humano”.

AMG: “Abrir el programa de Ingeniería Industrial materializa esa necesidad y el deseo de contar con un programa profesional de la Facultad de Ingeniería en la sede. Desde hace varios años quienes querían estudiar un programa profesional en el área de Ingeniería, se tenían que desplazar a otros municipios o incluso a otros departamentos. Hoy es una realidad que los estudiantes pueden mantenerse dentro de su territorio con una formación académica de calidad.”

Quisimos aprovechar la oportunidad para hacerle otras preguntas a la profesora Alba Mery y este fue el resultado:

  • ¿De dónde son los nuevos estudiantes del Programa?

 AMG: "La primera promoción está compuesta en su mayoría por estudiantes de Caicedonia y Sevilla, no obstante, cerca del 20% corresponde a estudiantes de municipios del suroccidente del Quindío. Podemos notar que la Universidad del Valle y el Programa de Ingeniería Industrial tienen una influencia en el vecino departamento y desde las coordinaciones y la secretaría académica de la sede hemos estado visitando y articulándonos con instituciones educativas de esta zona para que conozcan nuestra oferta académica y que tenemos una formación de alta calidad.

  • ¿Cuál es el enfoque del Programa?

AMG: “Queremos consolidar temas en el territorio como cadenas de suministro agrícola, logística en los servicios que se brindan en el territorio, la formalización de iniciativas de negocio o start-ups, la gestión de proyectos y la economía circular”.

  • ¿Cómo se espera aprovechar la relación con la Escuela de Ingeniería Industrial de la sede Cali?

AMG: “La EII tiene un gran reconocimiento y trayectoria a nivel nacional. Queremos inicialmente articularnos con los profesores de la sede Cali en las asignaturas y en la investigación. Ya tomamos un primer paso y es que el profesor nombrado Carlos Hernán Suárez se encuentra adelantando sus estudios de doctorado bajo la dirección del profesor Diego Manotas. Así mismo, con el director del Programa Académico de Ingeniería Industrial, profesor Camilo Micán estaremos impartiendo la asignatura Introducción a la Ingeniería. A un mediano plazo podemos plantearnos colaboraciones en proyectos de investigación o de regalías y las co-direcciones de los trabajos de grado con los estudiantes de la sede".

#UnivalleEsParaSiempre

El pasado jueves 10 de julio, Sofía Pérez Guzmán, egresada del Programa Académico y profesora asistente del departamento de Ingeniería Civil del Georgia Institute of Technology (Georgia Tech), se reunió con un grupo de docentes y estudiantes de posgrado de la EII para conversar sobre sus proyectos de investigación y buscar oportunidades de apoyo y cooperación entre ambas instituciones.

Después de una breve presentación de los temas de investigación de los asistentes, Sofía presentó su trabajo de investigación “Exploring Urban Food and Freight Systems: Access, collaboration, and Mathematical Models”, donde explora el acceso a los alimentos frescos en el contexto de algunas ciudades norteamericanas. Esta idea nació de observar que en Colombia existe el concepto de tienda de barrio que ofrece frutas y verduras a precios favorables para población vulnerable, fenómeno que no pasa en las ciudades norteamericanas. Uno de los conceptos que Sofía investiga es el de “desiertos alimentarios”, que son zonas de las ciudades donde vive población vulnerable y carecen de un buen acceso a alimentos frescos, en buenas condiciones y a buenos costos. 

Otro de los temas que interesa a Sofía es el de la Logística Humanitaria, específicamente para la atención de personas damnificadas por desastres. Sofía está incorporando el estudio del comportamiento humano, de las preferencias y decisiones de las personas afectadas para diseñar los sistemas de ayuda que ellos efectivamente utilicen y aprovechen.

Sofía trabaja también en investigaciones relacionadas con el uso de múltiples sistemas de transporte, tanto de carga como de pasajeros, y sus respectivos impactos en congestión, tiempo de viaje, emisiones de contaminantes y en general los impactos sociales positivos y negativos que estos sistemas generan en las comunidades atendidas.

El cierre de la reunión giró alrededor de la cooperación que puede existir entre Univalle y Georgia Tech: pasantías de investigación, dirección de trabajos de grado y diferentes formas de movilidad de estudiantes y profesores. Quedó el compromiso de explorar oportunidades específicas dentro del marco de las relaciones que existen entre las dos instituciones.

#UnivalleEsParaSiempre

La Oficina de Comunicaciones y Eventos de la EII entrevistó al estudiante del Programa Académico de Ingeniería Industrial, Camilo Barato, para conocer su experiencia de movilidad en Alemania.


OCYE:
¿Cuando entraste a la Universidad, salir de intercambio estaba en tus planes?

CB: ingresé en la Universidad del Valle en 2019-2 y fui a la bienvenida de Ingeniería y allí presentaron un video corto sobre el programa de intercambio. Mostraba a exbecarios de Sistemas y Eléctrica que habían ido a Alemania por un semestre de intercambio y otro de prácticas. Fui con mi mamá, y al verlo, ambos pensamos: “¿Y si intentamos eso algún día?”. Aunque al entrar a Univalle no tenía grandes expectativas, ese momento me dejó con la inquietud. No tenía información clara sobre la beca ni los requisitos, y como estábamos en pandemia, todo era virtual y era difícil saber a quién preguntar. Sin embargo, con algunos compañeros nos mantuvimos atentos a los canales de comunicación de la universidad. Fue hasta cuarto semestre que llegó un correo de la facultad anunciando un curso de alemán. Diez aplicamos, solo dos fuimos seleccionados, y ahí empezó todo realmente. Al comienzo no tenía claro el destino, solo la idea vaga de hacer un intercambio. Alemania me sonaba bien: idioma difícil, autos reconocidos, cultura organizada… parecía un buen lugar. Después de vivir esa experiencia, ya me interesan otros destinos, en Asia o Estados Unidos hasta Europa o Latinoamérica. Pero todo empezó con ese video en la bienvenida, que sembró la idea de intentarlo algún día.

OCYE: ¿Cómo es el proceso para concursar a la beca Kospie?

CB:La verdad son dos fases: primero debes aprender el idioma, hay un curso de alemán financiado por la universidad al 100% , dictado a comienzos de año, para que en el siguiente año obtengas el nivel B1 requerido y después, también a comienzos de año, se aplica a la beca Kospie y hay que demostrar un buen nivel de inglés y alemán, tener un buen promedio y cumplir con otros requisitos que varían de convocatoria en convocatoria. A pesar de que ambas fases son de Kospie y financiadas por la U, no están tan ligadas porque puedes aprender alemán y no necesariamente tienes que aplicar a la beca.

OCYE: ¿En qué semestre hiciste el intercambio?

CB: Cuando yo me fui, yo había terminado séptimo semestre o sexto, el programa estaba justo en un momento de transición por el cambio de malla curricular, con ese cambio tuvimos una mezcla de materias antiguas, nuevas y estábamos nivelándonos en los semestres, primero, segundo, hasta quinto, entonces cuando estábamos viendo ya asignaturas de séptimo semestre, estábamos también viendo de sexto y de quinto, entonces, digámoslo así, que séptimo en la realidad, pero todavía en materias, una mezcla de sexto y séptimo.


OCYE:
¿En qué universidad estuviste y cómo describes el enfoque de esa universidad en la ingeniería industrial?  

CB: La universidad en Reutlingen, oficialmente llamada Hochschule Reutlingen (Escuela Superior de Reutlingen), es una institución de educación superior aplicada, conocida en inglés como University of Applied Sciences. Estas universidades se enfocan en áreas prácticas como administración, ciencias aplicadas, mecánica, entre otras, y exigen realizar una práctica profesional y un trabajo de grado para graduarse, a diferencia de las universidades tradicionales, donde esto no siempre es obligatorio. Además, en Reutlingen era necesario cursar al menos un semestre de intercambio en otro país, dentro o fuera de la Unión Europea; en algunos casos, el intercambio era financiado. El programa equivalente a ingeniería industrial en esta universidad se llama algo así como “ingeniería económica”, pero se traduce al inglés como Industrial Engineering. Comparte bases comunes como matemáticas, física, mecánica y electricidad, y luego se enfoca en procesos, finanzas y logística. Sin embargo, noté algunas diferencias con el programa en la Universidad del Valle. Por ejemplo, allá no se ven asignaturas como modelación matemática, optimización o simulación dinámica en el pregrado, solo en maestrías o como electivas profesionales. En cambio, nosotros vemos varias materias de ese tipo.

Una ventaja notable del programa en Reutlingen es el uso de sistemas ERP, como SAP, ampliamente utilizados en Alemania para la gestión empresarial (ventas, logística, administración). Tienen hasta tres asignaturas dedicadas a estos sistemas, mientras que en Univalle, hasta donde sé, no se incluyen en el currículo. En términos generales, muchas asignaturas que vi allá —como logística, finanzas y marketing— ya las había aprendido en Univalle. Estimo que conocía cerca del 70% del contenido, lo que me permite afirmar que la formación en la Universidad del Valle está a la altura de otras instituciones internacionales.

 

OCYE: ¿Consideras que este intercambio si fue provechoso para tu proceso de aprendizaje?

CB:  Si no hubiera hecho el intercambio, creo que igual habría estado satisfecho con mi formación en Univalle. Muchas de las asignaturas que vi en Alemania ya las había cursado en Colombia, así que fue como un repaso con enfoques nuevos desde una perspectiva alemana. La mayor diferencia fue la barrera del idioma, ya que el contenido académico era bastante similar. En Alemania, cursé varias materias que funcionaban como electivas profesionales, más orientadas a los intereses individuales. Por ejemplo, tomé un curso avanzado de programación y machine learning, donde aprendí Python, SQL y algo de Excel, aplicados directamente en un proyecto. Fue totalmente nuevo y exigente, pero lo asumí más por interés personal, como decía un compañero: “por amor al arte”.. También cursé asignaturas en alemán, como macroeconomía, lo que fue un reto al principio porque solo éramos tres estudiantes. Sin embargo, el profesor adaptó bien el vocabulario al nivel de estudiantes internacionales, y logré llevar el curso sin problemas. Aunque no lo pude homologar, fue una experiencia valiosa. Además, me permitió ver la economía desde una perspectiva distinta, entendiendo mejor cómo funciona el sistema alemán, con altos impuestos y fuertes ayudas estatales. Fue interesante contrastarlo con lo que vimos en Univalle en cursos básicos de macroeconomía.

OCYE: ¿Qué crees que fue o quiénes crees tú que fueron las personas que más te inspiraron a ir a este intercambio dentro de la escuela?

CB: Dentro de la escuela, se incluyen estudiantes, profesores, y ex becarios que sabía que existían pero no estaban en Colombia, supe de la existencia de Adrián Mejía, al principio de mi proceso me lo mencionaron pero sólo pude ponerme en contacto cuando regresó a Colombia. Adrián me explicó todo el proceso con claridad y entusiasmo y puedo decir que fue mi primera inspiración directa: un modelo a seguir, alguien a quien escuchar. En cuanto a profesores, la mayoría conocía el proceso y me apoyaban, pero destaco a tres en particular. El profesor Juan José Bravo siempre estuvo pendiente: me preguntaba cómo iba el curso, la aplicación, y hasta ayudó a una compañera que estaba en duda sobre si sería aceptada o no, brindándole ánimo hasta que finalmente fue admitida.

También el profesor Carlos Julio Vidal fue clave: al final de clase hablábamos del intercambio, me recomendaba universidades, lugares para visitar y me daba orientación sobre Alemania. Y finalmente, el profesor Juan Pablo Orejuela, quien me ofreció consejos más personales. Me animó a no limitarme al estudio, a vivir la experiencia completa: hacer amigos, viajar, explorar. Me recomendó páginas para moverse por Europa en bus, tren o avión, y me insistió en que debía aprovechar la oportunidad para conocer el mundo. Estos tres profesores, junto con Adrián, fueron fundamentales en mi proceso, no solo por su orientación académica, sino también por su apoyo humano y motivacional.

 

OCYE:¿Y cuáles o cuál crees que fueron las herramientas más importantes o que más te sirvieron al momento de realizar tu intercambio, tanto dentro de la escuela como en la universidad en general?

CB:  Los profesores me dieron algunos consejos generales sobre el estilo de aprendizaje europeo. Me advirtieron, por ejemplo, que allá muchas materias se califican con un solo examen final, sin posibilidad de habilitar. A diferencia de Colombia, donde hay parciales, quices u opciones de recuperación, en Alemania si fallas el examen debes repetirlo en el siguiente semestre. Ese tipo de advertencias fueron útiles. En cuanto a herramientas académicas, las que aprendí en Univalle no las usé mucho allá, ya que en Alemania utilizan otras, muchas con licencias que yo no tenía. Solo pude emplear herramientas de uso libre como Excel, SQL y Python.

OCYE: ¿Cómo fue el choque cultural de llegar allá y el choque cultural al regresar a Colombia? 

CB: Al principio fui con muchas expectativas porque era mi primera vez en el extranjero. Nunca había salido de Colombia, siempre viví con mi familia, así que lanzarme a vivir solo en otro país, con otro idioma y en otro continente, fue un gran paso. Mi mamá y mi abuela confiaban en que me iba a desenvolver bien, pero por dentro yo estaba lleno de dudas. Nunca había vivido solo, y ahora tenía que encargarme de todo: trámites, papeles, responsabilidades, todo en otro idioma. Aunque había estudiado alemán hasta nivel B1, no fue suficiente para entender toda la burocracia, que en Alemania es realmente excesiva. Cada cosa requiere un proceso, un documento, y todo es muy lento.

Al llegar, me encontré con un país de primer mundo, seguro y organizado, pero también con muchas diferencias. El idioma fue el primer gran choque. Sentía que no entendía nada: el alemán que hablaban no era el que aprendí. Me sentí incompetente. Además, la gente era distante. En Alemania, las personas no se fijan en lo que haces, no les importa si alguien hace cosas raras en la calle. Allá son muy individualistas; hacer amigos es difícil. Si quieres conectar con alguien, tienes que meterte a un club o grupo. Pero si logras que un alemán te llame “amigo”, es algo genuino y duradero. Otra diferencia fue el transporte: nunca había montado en tren y allá era feliz haciéndolo, aunque también me llegué a perder. Las normas también son estrictas: después de las 10 p. m. no se puede hacer ruido. Cinco veces nos llegó la policía por fiestas con música. Por suerte, eran comprensivos cuando explicábamos que no éramos de allá. El ambiente laboral fue otro contraste. Allá se trabaja con horarios flexibles, pero son muy exigentes. Te confían mucho, incluso si eres practicante puedes hablar con el jefe o el CEO. La jerarquía es muy horizontal, pero también hay mucha presión. A veces terminaba mentalmente agotado de pensar y hablar todo el día en otro idioma.

Volver a Colombia no fue un gran choque; aquí sentí una especie de estancamiento. Ahora tengo mucha nostalgia. Me acostumbré al orden, a la seguridad, a la calma. En Colombia todo es más ruidoso, caótico. Me incomodó volver a escuchar tanto ruido, tanta música fuerte, tanta gente hablando duro. Escuchar español otra vez fue raro, pero también reconfortante: volver a entender todo, escuchar las jergas y expresiones de siempre, fue como regresar a un lugar familiar. Extraño la libertad que tenía allá para viajar, explorar y conocer. En Colombia no es tan fácil: no hay trenes, los vuelos son caros, hay inseguridad. Allá viajaba casi cada fin de semana. Es como si tuviera dos versiones de mí mismo: una que era libre y exploradora en Alemania, y otra más limitada aquí. Es difícil de explicar, pero ese contraste es muy fuerte.

En las grandes ciudades alemanas —Berlín, Múnich, Hamburgo— hay latinos por todas partes porque la mayoría de inmigrantes prefiere destinos famosos. En cambio, en Reutlingen, un pueblo a dos horas de Stuttgart, casi no encontré latinoamericanos. Stuttgart, conocida por Porsche y Mercedes, es rica pero algo apagada y poco atractiva para nuevos migrantes; en Reutlingen, aún menos. Los pocos hispanohablantes que conocí eran sobre todo españoles, y aunque compartimos idioma, las diferencias culturales son notorias: ellos hablan de tapas, paella y pan con tomate, y muchos eran catalanes fanáticos del Barça.

Conseguir productos latinoamericanos fue todo un reto. Para comprar plátano maduro tenía que ir a tiendas asiáticas, y pese a que Alemania presume de miles de tipos de papa, ninguna se parece a la papa pastusa o la papa roja colombianas; además, cada variedad requiere tiempos y técnicas de cocción distintas. Aprenderlo todo, y en otro idioma, era agotador. Extrañaba mucho los sabores de casa. Una vez hallé una tienda latina y fue un alivio ver productos como Saltín Noel, Pony Malta y Postobón; sentir un pedacito de Colombia allá marcaba la diferencia.

Otro gran choque fue con la educación. Yo tenía la idea de que las universidades europeas eran mucho más avanzadas que las nuestras, con tecnología de punta y un nivel académico superior. Pensaba que no iba a entender nada y que todo iba a estar a otro nivel. Pero me encontré con una realidad distinta. El contenido de las clases era bastante básico, y muchas cosas ya las había visto en Univalle. Incluso en cursos de programación no tuve dificultades, porque ya habíamos abordado estos temas en Colombia. Me di cuenta de que la educación europea está sobrevalorada. La única barrera real es el idioma, pero en cuanto al contenido, sentí que en Univalle aprendía más y se exigía más. En ese sentido, llegué a pensar que si Univalle se instalara en Europa, podría ser una universidad de gran nivel. No es que no haya aprendido nada en Alemania, pero fue más un aprendizaje complementario. Definitivamente no cumplió con las expectativas académicas que tenía. Al final, todo esto fue un gran golpe de realidad. Descubrí cosas buenas y otras no tanto. Viví situaciones que me hicieron crecer, pero también me enfrenté a realidades duras. Estar allá durante año y medio me permitió ver al mundo con otros ojos y valorar muchas cosas de mi país que antes daba por sentadas.

 

OCYE:  Entonces, el Camilo que regresó, es una persona distinta?

CB:  Vivir solo en Alemania me enfrentó, de golpe, a la vida adulta. Lo más duro fue la burocracia: conseguir citas en el ayuntamiento, entender requisitos sin ayuda de mis padres y tramitar una prórroga de visa, un nuevo contrato de medio tiempo y la aprobación de la universidad para quedarme un mes más. Cada gestión era lenta, confusa y debía resolverla solo. El día a día tampoco era sencillo. Con el dinero justo, tuve que aprender a administrar, hacer mercado y cocinar para que nada se dañara. Cambié de vivienda cuatro veces: en cada traslado había chequeos estrictos (check‑in y check‑out) que exigían dejar el cuarto impecable «sin un pelo ni polvo», y si no entregabas a la hora exacta, debías arreglártelas para dormir donde fuera.

Entre papeleo, mudanzas, limpieza y clases, sentía un peso constante. Aun así, superé todo sin la red de familiares que otros tenían. Mi mamá escuchó que no aguantaría seis meses; terminé quedándome año y medio. Ahora sé que puedo con esos retos, aunque reconozco que la vida adulta —más aún en otro país y sin apoyo cercano— es realmente exigente.

Todo eso me hizo decir: “Esto ya es la vida real”. La vida universitaria, sí, pero también la vida adulta en serio. Y aunque pudo ser peor —porque sé de gente que estuvo incluso en la calle—, fue mucho. A veces pienso: “¡Wow! Fui capaz de todo eso”. Si volviera, ya sé cómo es. Pero este acercamiento a la adultez, viviendo solo en otro país, fue muy fuerte. Sé que muchas personas no aguantarían eso. Yo no tenía familia en Europa. 

Por otro lado, también estaba contento con mi independencia. Tener libertad para dormir o levantarme a la hora que quisiera era algo que disfrutaba. Pero con el tiempo sentí que estaba viviendo muchas cosas solo. Viajaba solo, disfrutaba solo, y a veces eso me hacía sentir egoísta. Quería compartirlo con mi familia, o con alguien más, pero no era posible. Extrañé mucho tener compañía. La soledad me afectó bastante, sobre todo en las fechas especiales. Creo que toda persona debería vivir al menos un diciembre lejos de su familia para aprender a valorarlo. Yo pasé dos diciembres en Alemania, y aunque estuve acompañado de amigos mexicanos y colombianos, no fue lo mismo. Esa ausencia se siente mucho más en momentos así.

OCYE: Ahora hablemos sobre la Práctica

CB: Conseguí una práctica, pero fue algo tarde porque no fue fácil. El mercado laboral en Alemania es muy competitivo y dinámico. Lo positivo es que, si no quedabas en una oferta, al día siguiente aparecían muchas nuevas, lo cual era motivador, aunque también abrumador: a veces había más de 100 ofertas disponibles, y no sabías a cuál aplicar ni cuál era la mejor opción para ti.

El proceso implicaba tomar decisiones difíciles: pasar de no tener ninguna oferta a tener muchas y tener que elegir. Además, competir con alemanes que dominaban el idioma era complicado. Aunque muchas ofertas aceptaban inglés, si un alemán aplicaba y hablaba tanto inglés como alemán, claramente tenía ventaja sobre un latino con visa de estudiante. Aun así, sí contrataban extranjeros, pero la competencia era alta. Había estudiantes alemanes, otros internacionales como argentinos, mexicanos y colombianos, todos buscando prácticas. Alemania es un país grande, pero también exigía moverse constantemente, ir personalmente a las empresas y hacer presencia para lograr una oportunidad.

Empecé entonces mi práctica en una empresa filial de Bosch, una compañía muy grande con gran reconocimiento. Esta filial era una empresa pequeña, con menos de 50 empleados, lo cual implicaba que cada persona debía asumir múltiples funciones. Por ejemplo, el encargado de calidad también gestionaba proyectos, hacía auditorías, entre otras tareas. La empresa se dedicaba a la compra y venta de placas electrónicas PCB (Printed Circuit Boards) y chips. Funcionaban como brokers, vendiendo tanto a otras divisiones internas de Bosch como a empresas privadas en Japón, China, Europa y Estados Unidos. Inicialmente, me contrataron para el área de ventas, especialmente para tratar con clientes internacionales en inglés y llevar los registros respectivos. Sin embargo, pronto me asignaron también tareas en logística, en particular en el área de picking, que consistía en organizar paquetes, inspeccionar pallets y cajas grandes, clasificarlas y prepararlas para su envío. Como era el practicante, me tocó asumir esas responsabilidades adicionales sin problema.

Arranqué metido en logística: me enseñaron a inspeccionar las placas, chequear referencias, tomar fotos, armar reportes y despachar todo por DHL. Tocaba hablar con choferes rumanos, húngaros o quién sabe de dónde, cada uno en su idioma, así que había que hacerse entender como fuera. Entre almacén y SAP llevaba el control de miles de referencias, avisando al equipo qué llegaba y qué no; pura vida real, con estrés del bueno, de ese que no te enseñan en la U. Como allá todos hacemos de todo, terminé dictando un taller de logística para la empresa y hasta me dejaron, yo solito, un análisis económico para montar un laboratorio antiestático que tuve que presentar al CEO. Eso fue el reto grande de mis primeros seis meses. Después logré que me renovaran como practicante a medio tiempo: mismo trabajo, menos horas y sueldo, pero sin despedida ni nueva inducción; al otro día seguí como si nada y al final sumé diez meses. Lo chévere era el ambiente: alemanes, turcos, indios, chinos, macedonios… y yo hablaba con todo el mundo. Les gustaba que trajera mi energía latina, que compartiera cosas de mi cultura, y yo feliz aprendiendo de la de ellos. Prefería ir siempre a la oficina —me concentraba mejor— y eso también lo valoraron. Cuando me fui hubo crisis y no pudieron contratar a otro, así que dejé un hueco; aun así me despidieron con un regalo bien bonito.

Claro que metí la pata: me señalaron que era flojo gestionando el tiempo, por ejemplo, pero allá son directos, te lo dicen sin adornos. Lo tomé con calma, corregí y eso les sorprendió: que un latino aceptara la crítica sin drama. Al final me dijeron que lo que más apreciaban era mi capacidad de adaptarme y la buena vibra que dejaba en el equipo. En serio, fue una experiencia dura pero preciosa.

OCYE: ¿Consideras que la formación de Reutlingen te  ayudó para esta parte en la práctica?

CB: En tema de contenidos y de trabajos sí, mucho, incluso vi cosas que no había visto, por ejemplo las cosas de excelencia operacional, del valor, propuesta de valor, hacer esos mapas de donde los procesos están perdiendo tiempo, eso aún no lo había alcanzado a ver por ejemplo con el profesor Rubiano, pero sí me ayudó. Me pusieron a hacer cosas como el Value Stream Mapping y el Business Model Canvas. Me acordaba que el profesor Rubiano lo había mencionado alguna vez, aunque ese curso en serio lo veré cuando vuelva a Colombia. Igual, todo lo que aprendí allá me sirvió un montón. Por ejemplo, el manejo de Excel y otras herramientas, que aunque nadie me decía exactamente qué hacer, me dejaban desenvolverme. Entonces yo aplicaba lo que sabía, y se sorprendían de cómo llevaba registros detallados en Excel, o cómo ya manejaba conceptos sin que tuvieran que enseñarlos desde cero. Claro, me corregían cosas, pero uno con apenas seis meses en la empresa es lo que se espera.

Me tocaba hacer tareas bien específicas, propias de la empresa, y ahí fue cuando entendí que todo lo que aprendí en Univalle sí me dio bases fuertes para defenderme. Tal vez también influye mi personalidad, siento que Univalle sí forma bien para enfrentarse incluso a un mercado laboral como el alemán. Y te cuento algo que me marcó mucho: apliqué a una empresa óptica alemana, y cuando me hicieron la entrevista me dijeron: “Te estamos entrevistando porque aquí hay alguien de Univalle, de Ingeniería Industrial.” Yo quedé como: ¡wow! Nunca me lo habían dicho, y fue un honor saber eso.

OCYE: si pudieras hoy, por ejemplo, pararte enfrente de los estudiantes de primer semestre de la Universidad del Valle de Ingeniería Industrial, ¿qué les dirías? basándote en tu experiencia, ¿qué les dirías?

CB: Bueno, son muchas cosas, pero lo primero es que uno debe ser consciente del lugar en el que está. Estar allá no es fácil, así que hay que aprovechar al máximo la universidad. No sólo el contenido de la Escuela de Ingeniería Industrial, que de verdad es muy bueno para el mercado laboral —y lo digo por experiencia—, sino también todo lo demás que la universidad ofrece, como el aprendizaje de idiomas. Eso es súper importante, especialmente el inglés. Hoy en día ya no es un lujo, es una necesidad, casi una obligación si uno quiere trabajar internacionalmente. Si quieren quedarse en Latinoamérica también está bien, pero saber inglés siempre abre puertas. Yo entré con un nivel bajito, lo que uno aprende en el colegio, pero en la universidad logré mejorarlo bastante, tanto que incluso llegué a trabajar usando el idioma. A veces pienso: I should have known, I should have done this in English. También les diría a los estudiantes que aprovechen todo lo que ofrece la universidad. Es un espacio donde se pueden lograr grandes cosas, con muchas posibilidades, no solo laborales, sino también personales. Es un lugar para conocer gente afín, y eso también es clave.

No se trata solo de estudiar y ya. Tampoco es que uno vaya a dejar de estudiar, claro que no, pero sí es importante buscar ese equilibrio, valorar el espacio y sacarle el jugo a todo lo que ofrece. Es un lugar que realmente te prepara para el mundo, no solo para Colombia, sino para cualquier parte. Y sería una lástima no aprovecharlo. Si yo pude, otros también pueden, incluso si no es durante el pregrado. Tal vez no todos pueden irse de intercambio en ese momento, pero sí lo pueden hacer más adelante, en un posgrado o incluso si quieren emigrar y empezar desde cero en otro país. La universidad puede prepararlos para eso desde temprano, y lo digo con total confianza, porque lo viví.

OCYE: ¿De irse a otro lugar? ¿La recomiendas?

CB:  Sí, la verdad, totalmente lo recomiendo. Claro que depende de a dónde vayas y de qué tan dispuesto estés a asumir el reto, porque irse a otro continente ya es un salto enorme, literal. Pero por ejemplo, los europeos, como conté antes, estaban obligados a hacer intercambio en otro país, y la mayoría se iba a algún país del programa Erasmus: Finlandia, España, Portugal, Italia… Al final, lo diferente era el idioma y un poco la cultura, pero casi siempre volvían diciendo que la experiencia los cambió. Incluso los alemanes, que suelen ser más fríos, valoraban muchísimo lo que aprendían de otras personas, decían que les abría los ojos. Entonces, si ellos que son más reservados lograban eso, ¿cómo no lo va a lograr alguien de Colombia o de nuestra universidad? De verdad, salir, ver el mundo, quitarse esa venda de que solo en Colombia todo es chévere —que a veces sí, a veces no—, es algo que vale mucho la pena. Uno ve cómo se vive en otros lugares, aprende de otras culturas, de lo bueno y también de lo que no está tan bien, pero todo eso te forma. Es abrir la mente, explorar, vivir, ganar experiencia, y ampliar la visión del mundo. Eso, en últimas, es lo más valioso.

OCYE: Y ya para terminar, ¿Qué sigue en la vida de Camilo Antonio Barato?

CB: Buena pregunta. Sinceramente, ahora mismo, aunque ya tengo algo claro — terminar el pregrado—, el futuro sigue siendo bastante incierto. Personalmente, esas preguntas tipo “¿cómo te ves en cinco años?” me han generado cierto choque, porque, siendo honesto, no lo sé. En mi vida han pasado muchas cosas inesperadas, y siento que cualquier cosa puede suceder. Sin embargo, algo que esta experiencia me enseñó es que sí se puede planear a largo plazo. Desde que empecé la carrera dije: “quiero irme de intercambio, voy a hacerlo”, y lo logré. Sin tener mucha idea de cómo, fui, viví todo eso, y volví. Eso me dejó una enseñanza muy grande: que sí soy capaz de cumplir metas que me propongo con tiempo.

Además, la verdad, sí me gustaría vivir unos años más en el extranjero. Como me han dicho varias veces: Colombia no se va a mover de allá. Entonces ese miedo que alguna vez tuve, como de “me estoy perdiendo Colombia”, o “me estoy perdiendo a mi familia”, claro que pesa, especialmente lo de la familia, pero también entiendo que es parte del proceso. Por eso, quiero seguir explorando, disfrutando, y sí, la verdad, me gustó mucho la vida afuera. Me encantaría vivir más tiempo por allá. Y ya lo que venga después… pues se irá viendo sobre la marcha.

OCYE: Muchas gracias por aceptar la invitación a este espacio Camilo, te deseamos muchos éxitos en tus proyectos.

CB: Gracias a ustedes por invitarme.

 

#UnivalleEsParaSiempre

 

 

El pasado sábado 14 de junio, la Universidad del Valle celebró la primera Ceremonia Solemne de Grado de este año. En ella, se entregaron 1517 diplomas en todas las áreas del conocimiento: 1200 de pregrado y 317 de posgrado, incluyendo 39 títulos de doctorado, el nivel más alto de formación académica ofrecido por la universidad. La ceremonia se llevó a cabo en el Coliseo Alberto León Betancourt del campus Meléndez e hizo parte de la celebración de los 80 años de la Institución. Como invitado especial para esta ocasión contamos con la intervención del egresado distinguido Víctor Manuel Bastidas.

En la jornada de la mañana, los estudiantes de las Facultades de Derecho y Ciencia Política, Psicología, Ciencias Sociales y Económicas, Salud, Educación y Pedagogía e Ingeniería recibieron sus títulos. En la tarde, les correspondió el turno a los graduandos de la Facultades de Artes Integradas, Humanidades, Ciencias Naturales y Exactas y Ciencias de la Administración.

En esta oportunidad cuatro estudiantes del Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial recibieron su título del Doctorado: Eduar Fernando Aguirre González, Hernando Barreto Riaño (tesis Laureada), Lizeth Castro y Dayhanna Vargas (tesis Laureada).

El estudiante del Programa Académico de Ingeniería Industrial, Kleiner Johan Balanta Amu con un promedio acumulado de 4,58, fue uno de los mejores graduandos en esta ceremonia.

Resaltamos también la experiencia internacional de nuestro estudiante Brayan Camilo Portilla Zambrano, quien hizo un semestre de intercambio en la Technical University of Munich y su práctica profesional en la empresa BMW en Alemania.  

Así mismo, se graduaron veintiocho estudiantes de nuestros programas de Posgrados: cuatro de la Maestría en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial y tres de la Maestría en Logística y Cadenas de Abastecimiento, seis de la Maestría en Analítica e Inteligencia de Negocios en la jornada de la mañana y en la tarde se graduaron 15 de la Maestría en Gerencia de Proyectos.

El Programa Académico presentó 40 nuevos profesionales en Ingeniería Industrial, de ellos, Kleiner Balanta y Laura Cicery obtuvieron distinción de trabajo de grado laureado y Camilo Gómez Toro, Juan Sebastián Holguín, Andrea Matabanchoy, Laura Pineda y Brayan Portilla, obtuvieron la distinción de trabajo de grado meritorio.

 

Desde la Escuela queremos felicitar a nuestros nuevos egresados y les deseamos muchos éxitos en sus carreras profesionales.

#UnivalleParaSiempre

 

El pasado viernes 6 de junio, nuestro estudiante Héctor Alberto Chica Ramírez sustentó su tesis doctoral titulada: “Estudio de la cadena de abastecimiento de la caña de azúcar entre campo y fábrica considerando tiempos de permanencia y factores climatológicos” . Sus directores fueron los profesores: Juan José Bravo Bastidas, Ph.D., profesor titular de la Escuela de Ingeniería Industrial y Nicolás Javier Gil Zapata, Ph.D., director del Programa de Procesos de Fábrica del Centro de Investigación de la caña de azúcar de Colombia, Cenicaña.

 

 

El comité evaluador estuvo conformado por: el Dr. Álvaro Caicedo Rolón, profesor e investigador de la Universidad Francisco de Paula Santander, Cúcuta, Colombia y el Dr. Yony Fernando Ceballos, profesor e investigador de la Universidad de Antioquia.

 

 

La tesis doctoral presentada fue aprobada por unanimidad y los evaluadores solicitaron de forma unánime que se considerara el trabajo para distinción de tesis meritoria. Héctor Alberto, quién será el egresado  número 23 del programa de Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial, tuvo la siguiente producción en investigación:

 

  • Site-specific intra-annual rainfall patterns: a tool for agricultural planning in the Colombian sugarcane production zone. Chica, H., Gil, L., Bravo. J., Carbonell, J.and Peña, Q. A. - Theoretical and Applied Climatology, 146:543-544 – (2021)
  • Análisis de rachas de lluvia para el manejo de cultivos de caña, Saccharum officinarum, en el valle del río Cauca, Colombia. Chica, H., Bravo. J., and Peña, A. Acta Agronómica, 70 (2021)




Ponencias en Eventos Académicos

  1. Forecasting regional sugarcane yield using time series modeling approach as a management decision tool in the Cauca Valley. ASA-CSSA-SSSA International Annual Meeting. San Antonio Texas, November 2019
  2. Logística en la Agroindustria Digital. Seminario Internacional de Agroindustria 4.0. Cali, Colombia, julio 2023
  3. Innovación, Productividad y Sostenibilidad: Cómo ANAlyzer by Cenicaña está transformando la toma de decisiones en la Agroindustrial. Seminario Internacional AGROTECH, Cali, Colombia. Julio 2024

 

 

Al finalizar la sesión, los directores manifestaron su orgullo por ver la terminación de este trabajo tan importante y de mucha aplicación para el sector azucarero, agradecieron a Cenicaña por el espacio y la oportunidad de esta colaboración. El Dr. Gil, destacó la dedicación de Héctor y le agradeció a la Universidad por el impulso para que este trabajo finalizara de manera exitosa y que los ingenios ya están viendo los beneficios.

 

Los evaluadores consideraron que este trabajo fue riguroso, bien realizado, de aplicación real y de mucho valor para el sector productivo de la caña. Felicitaron a la familia como parte del proceso y esperan ver lo que sigue en este camino investigativo después del doctorado.

 

 

Héctor Alberto finalizó la sesión agradeciendo el apoyo de sus tutores en cada momento de duda, por creer en él y por haberle sembrado el pensamiento crítico, que, para él, fue el mejor regalo que le dejó este proceso doctoral. Agradeció también la rigurosidad de los profesores de la Escuela, quienes durante la pandemia transmitieron el conocimiento de tal manera que el estudiante pudiera entender. Agradeció profusamente a Cenicaña por permitirle hacer el estudio y de esa manera contribuir al avance del conocimiento.

 

¡Felicitaciones al nuevo doctor!

El pasado lunes 26 de mayo, la Dirección de la EII presentó la oferta de los programas académicos de la Escuela, las nuevas tarifas de matrícula y las exenciones para egresados que aprobó el Consejo Superior de la Universidad, como parte de la celebración de los 80 años de la Institución. A esta reunión asistieron egresados recientes del programa de pregrado en Ingeniería Industrial interesados en hacer el tránsito al posgrado, y los egresados de los programas de Posgrado que desean complementar su formación o avanzar hacia grados superiores.

El profesor Diego Manotas explicó en gran detalle los programas ofrecidos, la flexibilidad curricular representada en Trayectorias y los aspectos específicos de las tarifas y las exenciones. El profesor Camilo Micán felicitó a los asistentes por los logros académicos obtenidos hasta el momento y los animó a seguir aprendiendo y a continuar su recorrido académico con los programas de posgrado de la Escuela.

 

 

Esta reunión sirvió también para conversar sobre el cierre del ciclo académico de los futuros graduandos y escuchar las impresiones de dos estudiantes de doctorado, y tres de pregrado: 

Los estudiantes de doctorado Dayhanna Vargas y Hernando Barreto, ambos merecedores de la distinción de Tesis Laureada, también dirigieron unas palabras a los presentes través de videos preparados, destacando su experiencia de aprendizaje en el Doctorado y el apoyo recibido de los profesores y personal administrativo de la Escuela.

La egresada del Programa de Ingeniería Industrial, María del Mar García expresó lo siguiente: “Quiero comenzar expresando mi más sincero agradecimiento a nuestros profesores, quienes, con su dedicación y esfuerzo, han sido fundamentales en nuestro proceso de formación. Quiero destacar a la profesora Ana, quien, siempre ha estado presente en nuestra trayectoria académica, siendo un pilar importante en nuestro aprendizaje.

A lo largo de estos años, no solo hemos sido formados como profesionales, sino también como personas. Nos han ayudado a desarrollar nuestras capacidades para afrontar los retos que nos esperan, Gracias por habernos guiado no solo en el aspecto académico, sino también en el personal.

Les deseo el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Que cada uno de nosotros siga creciendo, aprendiendo y alcanzando nuevas metas.”

Compartimos algunos apartes de las palabras del estudiante destacado Kleiner Balanta: “Es imposible no dar lo mejor de uno mismo cuando se tiene el privilegio de aprender de maestros de tan alto calibre. Un agradecimiento especial al profesor Diego Manotas, al profesor César Osorio y al Profesor Pablo Manyoma. Todos los profesores contribuyeron en mi proceso y sé que nos exigieron no por dureza, sino porque creyeron firmemente en lo que podríamos llegar a ser. Con esto los quiero invitar a que se sigan preparando, que nunca dejen de aprender, de ser personas

con hambre de conocimiento. La Universidad nos ofrece posgrados de calidad. Aprovechemos esa oportunidad. Espero verlos allá.”

Por último, un fragmento del discurso de otra estudiante de pregrado, Laura Tenorio: “Como ingenieros industriales, nuestro papel va más allá de optimizar procesos, analizar datos o liderar proyectos. También tenemos la responsabilidad de ser personas éticas, comprometidas, y conscientes del impacto que generamos. El mundo necesita profesionales que, además de ser eficientes, aporten valor humano y trabajen por el desarrollo colectivo. Gracias a la Universidad del Valle y a la Escuela de Ingeniería Industrial por transformarnos, por abrirnos un mundo lleno de posibilidades. Gracias a los profesores que, con exigencia y con humanidad, nos impulsaron a ser mejores, a ver más allá, y a creer en lo que podíamos lograr.”

Para el cierre de la actividad, escuchamos a la asistente de Posgrados, Angélica Forero quien informó sobre las diferentes opciones con las que cuenta la Escuela para resolver dudas e inquietudes sobre el proceso de inscripción a los Posgrados.

Hace unos días la Oficina de Comunicaciones y Eventos de la EII (OCYE) entrevistó al egresado Gerardo Andrés Ortiz Rivera (GAOR), graduado en 2007, para que nos contara la experiencia de su paso por la Universidad del Valle.

OCYE: ¿Qué aspecto del Programa Académico de Ingeniería Industrial crees que fue el más enriquecedor para tu carrera profesional?
GAOR: Hubo varios programas que me ayudaron mucho y fueron muy importantes. Principalmente Ingeniería Económica, toda la línea financiera, evaluación de proyectos, viabilidad que tomé con el profesor Diego Manotas, fue fundamental. Él ha sido uno de mis grandes maestros, resalto también los tiempos y espacios con el profesor Pablo Manyoma y lo aprendido en Investigación de Operaciones con el profesor Héctor Toro.

OCYE: ¿Cuál fue el reto más grande que enfrentaste durante tus años de formación?
GAOR: Fueron dos retos principales. Primero, mudarme de Pasto a una ciudad nueva siendo adolescente. Nueva universidad, nuevos desafíos, una cultura distinta… Fue todo un cambio. El segundo reto fue el salto de la academia a la vida profesional. Es un proceso complicado, pero esos momentos marcan toda la carrera, especialmente cuando pasas de ser un estudiante con muchas ganas de aprender a un profesional que aplica lo aprendido. Y esos retos hay que disfrutarlos.

OCYE: ¿Cómo crees que el programa te preparó para el mundo laboral?

GAOR: El Programa siempre fue de alto nivel, ofreciendo diversos frentes académicos y culturales, con docentes de gran calidad. Esto te permite conocer a personas de diferentes contextos sociales y académicos, lo que enriquece mucho más que el aprendizaje académico. Participé en deportes y también me involucré en ANEIAP, capítulo Universidad del Valle, lo que me permitió desarrollar liderazgo y perspectiva social. Sin duda, le agradezco a la Universidad del Valle y al Programa en particular dos valores clave: la capacidad de análisis y la recursividad. Estas habilidades son fundamentales para enfrentarse al mundo laboral, que exige constante adaptación y evolución. Cuando uno lo tiene todo el resultado es uno, cuando uno está limitado y tiene que dar el mismo resultado, hay que ser recursivos y ese proceso, en el largo plazo, arroja unos resultados diferentes. Esa creo que es la gran ventaja que nos dio la Universidad.

OCYE: ¿Cómo has visto la evolución de la ingeniería industrial desde que estudiaste hasta ahora, que la ejerces?


GAOR: La ingeniería industrial es una carrera con múltiples aplicaciones laborales: desde la producción hasta las finanzas. Es una carrera que ofrece muchas oportunidades a los egresados, permitiéndoles adaptarse a diferentes sectores. He visto que el programa ha evolucionado, con avances significativos en el componente académico a nivel local e internacional, especialmente en intercambios. Estoy seguro de que sigue innovando, y los docentes continúan adaptándose a los rápidos cambios tecnológicos.

OCYE: ¿Cuál ha sido tu trayectoria desde que te graduaste hasta el día de hoy?

GAOR: Tuve la suerte de ingresar al Banco de Occidente en octavo semestre, para hacer mi práctica profesional. Después de una recomendación interna y los resultados de los exámenes, ingresé como profesional. Trabajé allí durante cinco años, primero como analista financiero y luego como jefe de análisis y presupuestos en la banca de vehículos. Después decidí estudiar inglés en EE. UU. por seis meses, lo que me abrió puertas para cambiar de sector. Regresé a Colombia y me uní a Fanalca en Cali como gerente comercial de un concesionario de autos de Honda, estudié un MBA en la Javeriana y luego fui director Administrativo y Financiero de Honda Autos a nivel nacional. Durante los últimos cinco años en Fanalca, fui Gerente Nacional de la red de motocicletas. En 2018, regresé a Pasto y actualmente soy Gerente General en una clínica especializada en ortopedia y traumatología, que atiende todo el suroccidente del país. A lo largo de mi carrera, también he completado estudios de liderazgo en la Icesi, mercadeo digital en Los Andes, y me he formado en diversas áreas para el rol que desempeño hoy.

OCYE: ¿Eso era lo que aspirabas cuando estabas estudiando?

GAOR: Sí, sin duda alguna. Uno de mis grandes sueños era ser parte de una multinacional, por eso me preparé en inglés, ya que dominar un idioma adicional abre muchas puertas, tanto a nivel profesional como personal, y sigo siendo un firme defensor de eso. Tuve la fortuna de trabajar en grandes entidades de diferentes sectores y crecer profesionalmente muy rápido pero de manera consistente gracias a los Maestros que tuve en el camino y me catapultaron, y además emprender con familia y amigos; ¡por supuesto aún sigo en el camino! Todavía tengo metas por cumplir. Banco de Occidente fue una gran escuela a nivel personal y profesional, posteriormente trabajar en una empresa como Fanalca, donde tienes la posibilidad de gestionar un proceso completo, implementar, innovar y ejecutar, fue muy valioso. Disfruté mucho ese proceso, y ahora, al regresar a Pasto como Gerente General de la Clínica Traumedical, tengo la posibilidad de aplicar toda mi experiencia y trayectoria, lo que me permite crear e innovar, todo esto gracias a los conocimientos adquiridos y gracias a la confianza de amigos de todos la vida que creyeron en mi formación y trayectoria. Paralelamente, he emprendido, algo que siempre quise hacer desde mis primeros meses en la universidad. Hoy, junto a mi esposa y grandes amigos, tenemos un Centro de Rehabilitación - CELERY- que ofrece fisioterapia, medicina alternativa y deportiva, que complementa la línea de trabajo en la que estoy actualmente. Esta fue una de las razones por las que decidí mudarme a Pasto, una ciudad más pequeña donde las oportunidades de emprender y contribuir a mi tierra son mayores. Además, tengo una Agencia de Investigación de Neurociencias en Cali con un socio que conocí en mi camino, y con mi familia, un emprendimiento de fabricación de dotaciones administrativas y hospitalarias. Mi decisión de regresar a Pasto fue muy acertada. Hoy disfruto de mi familia, mi esposa, una hermosa hija, mis amigos de toda la vida y la motivación diaria de agregar valor a los negocios que lidero.

OCYE: Pasemos al premio que ganaste el año pasado, el reconocimiento por excelencia empresarial. ¿Qué significó para ti recibir ese importante galardón en el gremio?

GAOR: Sin duda, es un reconocimiento muy especial. Mi trayectoria en el sector salud ha sido relativamente corta, ya que vengo del sector financiero y automotriz. Sin embargo, en estos dos años he logrado recibir el premio como líder empresarial, lo que destaca no solo el buen desempeño económico de la organización, sino también el impacto social que hemos generado. Además, fui nombrado Clúster Manager del sector salud en Nariño, con el objetivo de reunir a los líderes del sector para implementar proyectos que posicionen a Nariño como un referente en la oferta de servicios de salud de calidad. Fue un honor recibir este reconocimiento.

 

OCYE: Felicidades. Algo que me causa curiosidad es cómo lograste vincular la ingeniería industrial con el sector salud, y cómo fue el paso de la industria automotriz a este sector.

GAOR: Los cambios siempre han sido bruscos. Primero, el salto del sector financiero al sector real fue un cambio importante, y luego, pasar del sector automotriz al sector salud fue un desafío aún mayor. Sin embargo, reitero que la ingeniería industrial y la recursividad que nos enseña el programa de la Universidad del Valle, junto con la capacidad de análisis, me han permitido adaptarme fácilmente. Al final, todas las industrias, ya sean de servicios o productos, comparten una base similar, y lo único que cambia son los ajustes según el sector. Tener la capacidad de adaptarse y trabajar en equipo, algo que nos enseñaron en la universidad, ha sido clave. En la Universidad del Valle aprendimos a ser humildes ante el aprendizaje y a trabajar con equipos diversos, lo que nos prepara para interactuar con personas de diferentes campos y niveles.

OCYE: Un poco relacionado con lo que mencionas, ¿cuál crees que es la diferencia entre ser ingeniero industrial de la Universidad del Valle y serlo de otra universidad?

GAOR: Sin duda, la Universidad del Valle es la mejor para los mejores. Ese lema no es casual, y se aplica también a la ingeniería industrial. Aunque otras universidades puedan tener pénsum similares, lo que nos distingue es la capacidad de análisis, la recursividad y el nivel de exigencia con el que nos formamos. Eso se refleja en la vida real, porque cualquier reto que enfrentamos no nos queda grande, ya que desde la universidad nos enseñan a ser resilientes y a enfrentarlo todo con preparación.

OCYE: ¿Hubo algún docente que te marcó, inspiró o admiraste durante tu carrera?

GAOR: Tuve varios profesores que siempre confiaron en mí y me guiaron tanto a nivel personal como profesional. Primero, el profesor Pablo Manyoma, con quien compartí varios momentos académicos y deportivos, jugando fútbol. Le tengo una gran admiración y gratitud, ya que fui su monitor y siempre me apoyó. También el profesor Diego Manotas, quien me acompañó durante todo mi proceso académico. Me exigió mucho en la parte académica, pero al final, siempre confió en mí. En 2005, cuando decidí quedarme en Cali durante mis vacaciones para estudiar inglés, el profesor me llamó para recomendarme para una entrevista en el Banco de Occidente. Esa llamada fue clave para mi carrera, y gracias a su confianza, pude vincularme a la entidad. Desde entonces, he venido construyendo mi carrera y siempre he contado con él como un confidente y guía. Le agradezco enormemente todo lo que me enseñó y por confiar en mí en ese momento tan importante.

OCYE: Para finalizar, ¿qué consejos les darías a los estudiantes actuales del programa?

GAOR: Les diría varias cosas. Primero, que confíen en que están en una gran universidad y en un excelente programa. Confíen en el proceso, todas las materias son valiosas y aportan mucho. Aprovechen el conocimiento de sus profesores, quienes más allá de ser docentes, son grandes mentores. Un consejo que me dio el profesor Diego Manotas, y que considero valioso, es que no se apresuren a estudiar una especialización o maestría inmediatamente después de graduarse. Es importante darle tiempo, porque lo que uno disfruta en la carrera o académicamente puede ser diferente a cómo lo aplica en el mundo laboral. Salgan, trabajen y aprendan. Disfruten de las diferentes áreas que ofrece la carrera. Sin duda, esta carrera abre muchas puertas, tanto como empleados, como emprendedores o empresarios, y tiene todas las herramientas necesarias para que cada uno pueda avanzar en los proyectos que tenga.

OCYE: Muchas gracias por este espacio, Gerardo. ¡Feliz día y hasta pronto!
GAOR: Con todo gusto, ¡hasta pronto!


El pasado viernes 4 de abril, nuestro estudiante Eduar Fernando Aguirre González sustentó su tesis doctoral titulada: “Tópicos sobre la Optimización de portafolios y medidas de desempeño en Fondos de Inversión Colectiva en Colombia”. Sus directores fueron los profesores: Pablo César Manyoma Velásquez: Doctor en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, profesor titular e investigador y Diego Fernando Manotas Duque, Doctor en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Eléctrica, profesor titular e investigador, ambos de la Universidad del Valle.

 

El comité  evaluador estuvo conformado por: el Dr. Andrés Mora Valencia, profesor e investigador de la Universidad de los Andes, el Dr. Víctor Javier Jiménez Carabalí, profesor titular de la Facultad de Administración de la Universidad del Valle y por el Dr. Andrés Felipe Oviedo Gómez, Investigador Posdoctoral en la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, España.

La tesis doctoral presentada fue aprobada por unanimidad. Eduar, quién será el egresado número 22 del programa de Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial, publicó el siguiente artículo:

  • “Prioritization of CIFs taking into account multiple criteria for the construction of efficient portfolios”. Cogent Business & Management, 11:1,2371072, DOI: 10.1080/23311975.2024.2371072.

  

Y presentó dos ponencias en una Conferencia Internacional:

  • "Prioritization of FICs taking into account multiple criteria for the construction of efficient portfolios" at the XXI Latin-Iberoamerican Conference on Operations Research, which took place at the School of Sciences of the University of Buenos Aires from Monday, December 12th to Thursday, December 15th, 2022, Buenos Aires, Argentina. 
  • "Efficiency and performance evaluation model of collective investment funds in Colombia" at the XXI Latin-Iberoamerican Conference on Operations Research, which took place at the School of Sciences of the University of Buenos Aires from Monday, December 12th to Thursday, December 15th, 2022, in Buenos Aires, Argentina. 

 

El profesor Manyoma felicitó a Eduar porque su trabajo abre una nueva línea de investigación que conecta las finanzas con el análisis multicriterio y que de ahora en adelante lo que se viene es más trabajo.

Por su parte, el profesor Manotas habló sobre el proceso de Eduar, que lo disfrutó con los altibajos propios del doctorado y que su trabajo va a ayudar en los procesos de toma de decisiones financieras. Mencionó la sensación positiva de saber que Eduar es un profesor del sistema de regionalización de la Universidad y entregarle un doctor a la sede Yumbo solidifica el compromiso que tiene la Escuela en estos procesos.

Los evaluadores resaltaron su dedicación, la aplicabilidad de algunas de las herramientas que desarrolló y de los retos de investigación futura que se le presenten derivados de su trabajo doctoral. 

Finalizando la actividad, Eduar compartió unas sentidas palabras con todos los presentes, agradeciendo a sus tutores, compañeros de la sede Yumbo, a la Escuela, sus amigos, familia y a su hijo José Fernando, quién cerró la sesión hablando sobre el amor y el orgullo que siente por los logros de su papá.

¡Felicitaciones al nuevo doctor!