Escuela de Ingeniería Industrial

 
 

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Proyección social: segundo proyecto aprobado del SGR

Segundo proyecto aprobado del Sistema General de Regalías sobre Ciencia,

Tecnología e Innovación, liderado en una de sus vertientes por docente de

Ingeniería Industrial

 

 

“Construcción de una cultura de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) para niños, niñas, jóvenes, maestros y comunidades educativas en el Valle del Cauca” casi finaliza su ciclo de intervención, y nos dice el profesor Carlos Osorio Marulanda que fue fundamental promover el componente social de la práctica de la Ingeniería Industrial. A él personalmente le interesó que se generaran capacidades dentro de las comunidades, capacidades que fueron impartidas por estudiantes y profesores de la Escuela.

Fue un proyecto que dio camino hacia las comunidades de las zonas rurales, especialmente, instituciones educativas públicas del Valle del Cauca. Dice Osorio que hay mucho trabajo por realizar. Por ejemplo, lo que desde el Ministerio de Educación llaman Proyectos Pedagógicos Productivos (PPP) enfocados hacia la construcción de la parte agrícola, seguridad alimentaria, y a las producciones locales de carácter auto sostenible, permitió que el proyecto llegara a la comunidad y realizará un trabajo profesional con toda la población.

El proyecto ha sido desarrollado desde tres líneas, una a través del programa Ondas del Instituto de Educación y Pedagogía, con un modelo de formación en educación científica, que tiene la orientación de Colciencias; la segunda línea que trabaja el Instituto Cisalva se enfoca en la formación ciudadana, en convivencia y ciudadanía. Y la Escuela de Ingeniería Industrial, con su línea Ideas para el Cambio, se orientó hacia la promoción de los procesos de Innovación en los (PPP) desde una integración de lo tecnológico, lo organizacional y la innovación social que construye redes de aprendizaje entre docentes, estudiantes, comunidades, padres de familia y por supuesto, la Universidad del Valle.

“La meta que se trazó fue de 36 proyectos intervenidos en tres años, uno por cada municipio no certificado, y hasta  el momento se han atendido 26, y se está ejecutando el tercer año sobre lo último que nos falta” dice el Profesor Osorio. Y agrega: “parte de la innovación era la adquisición de un equipo con un valor agregado, lo que llamamos Prototipo Demostrativo. Resulta que el trabajo excedió las pretensiones, se pensó que comprando un equipo de producción se iba a llamar Prototipo Demostrativo, sin embargo, se desencadenó un modelo de educación y un modelo ambiental, y a partir de ese desencadenamiento se entregó a la comunidad educativa, además del equipo, un modelo de cadena productiva, un modelo de negocio, un modelo Canvas, de costeo, un modelo de responsabilidad social y un modelo de gestión ambiental. Entonces resultó que el Prototipo Demostrativo era más que una máquina.

 

   

 

Se aprueba segundo proyecto…

Luego de este primer trabajo, Osorio nos cuenta que se acaba de aprobar otro nuevo proyecto que va relacionado con el anterior, pero que tiene sus particularidades. El proyecto ya no encabeza como Construcción, sino Fortalecimiento de una Cultura Científica, Tecnológica y de Innovación, pero a partir del modelo de implementación Ondas, en el que se integran las tres líneas en una sola. La Escuela mantiene la línea de innovación, pero con un enfoque desde la seguridad alimentaria, que pretende fortalecer la soberanía alimentaria en colegios rurales, así como la continuación de los (PPP) desde la experiencia adquirida en el primer proyecto.

Una experiencia exitosa, con buenos resultados y muy bien evaluada por Planeación Nacional y por el programa Ondas Nacional, fueron el respaldo que tuvieron para lograr la aprobación, tras competir con otros proyectos, incluso de la misma Universidad del Valle. Mediante documento firmado por la Gobernación del Valle del Cauca y Colciencias, hace unas semanas, este segundo proyecto tendrá un presupuesto de 5.000 millones de pesos, del Sistema General de Regalías, que hará parte del rubro de ciencia y tecnología de Colciencias, por tratarse de una de sus líneas. Dentro de este valor, 800 millones serán para la línea de seguridad alimentaria, la cual requiere de inversiones en las instituciones educativas de los municipios no certificados, donde se llevará a cabo este proyecto.

Tendrá una duración de 30 meses, y aunque su intervención será similar a la del primer proyecto, será más reglamentada y manejará dos componentes claves: la formación y la innovación. La idea es crear “grupos de innovación” con estudiantes de grado octavo a undécimo de bachillerato, y fortalecer la formación de maestros en un diplomado que utiliza “la investigación como estrategia de aprendizaje”, además de brindar asesoría para llegar al prototipo demostrativo.

Para el desarrollo de este proyecto la convocatoria se encuentra abierta para estudiantes y profesores de la Escuela de Ingeniería Industrial, y de la Universidad del Valle, que tengan un interés en trabajar con la denominada “investigación acción participativa” que se trata de una metodología de trabajo con comunidad, de acuerdo a lo que nos contó el profesor Osorio, para aprender a reconocer lo que la gente sabe del proyecto, y construir con ellos una redefinición del problema de los (PPP) con el fin de identificar la solución.

 

  

      

 

Se espera que la profesora Martha Lucía Quintero, de Ingeniería Industrial, continúe participando, ahora en este nuevo proyecto, y que los demás se animen igualmente, ya que como afirma Carlos Osorio “necesitamos ponerle más ingeniería industrial a los proyectos, y esa es la oportunidad de la Escuela”, opinión que comparte con el profesor e ingeniero industrial Gerardo Motoa, interventor del primer proyecto. “Hemos hecho, pero creemos que podemos hacer más, porque hay más de donde dar”. Es parte del compromiso y responsabilidad social de la universidad, llegar a estas comunidades alejadas y olvidadas, a dos y tres horas de la cordillera. Porque no es fácil, asegura Osorio, “estudios internacionales dicen que las universidades grandes difícilmente pueden atender los problemas locales y puntuales; atienden más fácilmente una empresa”. Pero la recompensa es la cara de felicidad de los niños con este trabajo, y el gran compromiso de varios maestros, concluye.