Escuela de Ingeniería Industrial

 
 

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Misión Académica Costa Atlántica 2015

MISIÓN ACADÉMICA COSTA ATLÁNTICA, UN ACERCAMIENTO A

ESPACIOS INDUSTRIALES, CULTURALES Y DE CONCIENCIA

AMBIENTAL




Después de un arduo trabajo de organización en equipo y de recolectar fondos a través de siete actividades durante meses, los estudiantes de sexto semestre se alistaban llenos de expectativas y ganas para el viaje de la tan anhelada misión académica nacional. Ahora les correspondía a ellos. Era el sábado 17 de octubre de 2015 en la mañana y su vuelo ya estaba por salir de Cali a Cartagena. Los esperaba la playa, brisa y mar, pero también seis visitas académicas e industriales que ellos mismos eligieron y organizaron con el apoyo y acompañamiento del programa académico de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle, además del auxilio económico de $370.000 pesos por persona, asignados por la Escuela de Ingeniería Industrial.

Para algunos de ellos, era su primer viaje en avión, para otros su primera vez en la Costa, para unos pocos, asombrarse con el calor tan espantoso, y para todos una gran aventura de conocimientos y experiencias. Como la idea era aprovechar el tiempo, y efectivamente lo aprovecharon al máximo, aparte del calendario académico establecido, estaban “las actividades culturales y nocturnas, que estando en este lugar no podíamos perdernos, ni dejar de visitarlas para enriquecer nuestra cultura” cuenta Carolina. Y es que eso de que la juventud está llena de vida, no es sólo una frase. La energía les alcanzó para trasnochar y madrugar. City Tour en Cartagena; un día en Barú con almuerzo incluido, snorkel; el Rodadero, Riohacha y sus mochilas Wayúu.



ESCUELA NAVAL

Bajo la ecuación “Poder marítimo = intereses marítimos + poder naval”, Roberto Carlos Ángel, Capitán de Fragata, hace énfasis en la importancia del mar para todos, pues esa extensión de agua que incluye el océano pácifico y el mar Caribe, representa para Colombia casi el doble de la superficie terrestre: 928.000 km2, además del valor de la economía marítima para el país. Precisamente por eso, como dice él “la armada nacional contribuye a la defensa nacional para fortalecer ese poder marítimo” y debe ser un tema de interés nacional, ya que por falta de visión como afirma Angel, perdimos a Panamá, y hemos tenido los problemas con Nicaragua, sobre San Andrés, entre otros.

Esa defensa y amor por el mar es uno de los pilares de la Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla” que nació en 1935, y de los jóvenes que ingresan a la institución, y que se quedan por vocación, pues esta carrera naval militar no es para nada fácil. Y aunque todo es enmarcado por la exigencia y formación militar, los cadetes también aprenden dos carreras profesionales, desarrollan muchas habilidades deportivas, aprenden técnicas de supervivencia en tierra y agua, manejo de armas, y diversas asignaturas y prácticas que tienen como fin crearles ese espíritu marinero, donde aprenden a navegar, a montar la vela, y a ubicarse a través de las constelaciones de estrellas.

Los estudiantes de Ingeniería Industrial pudieron recorrer todas estas instalaciones el lunes 19 de octubre, y a través de la guía del decano y la historia que les iba contando, pudieron no sólo llevarse una idea de lo que significa ser un cadete (tal como el programa de “Cadete por una semana” que desarrolla la Escuela) sino que salieron de allí con aprendizajes básicos en astronomía, donde durante casi una hora y en total oscuridad pudieron entender la importancia de los astros para la ubicación geográfica en cualquier parte de la tierra.



BAYER

Después de tres horas de viaje llegaron a Barranquilla el mismo lunes 19. Al otro día madrugaron hacia la planta de producción Bayer CropScience, ya que ésta no se encuentra en la capital sino en el municipio de Soledad, Atlántico.

Antes de iniciar el recorrido durante casi una hora, ya se anticipaba todo un sistema de seguridad industrial, ocupacional, y ambiental que tienen de principio a fin. Desde su personal capacitado: el Supervisor de “Salud, Seguridad y Ambiente”, Edgar Muñoz, que recibió y guió esta visita (la primera vez de la Universidad del Valle en esta planta); hasta todo el proceso de producción, sistematización y automatización (con salas de monitoreo y cámaras de vigilancia) de esta planta de producción agroquímica (mezclas para los agricultores), una de las líneas de Bayer, que no sólo produce productos farmacéuticos, como lo conoce el común de la gente.

Los estudiantes pudieron apreciar no sólo los distintos procesos muy bien organizados, según opiniones de ellos, sino toda una política amigable con el medio ambiente y de responsabilidad social, en la cual todo tiene una razón de ser y está elaborado y puesto cuidadosamente, haciendo honor al slogan original de Bayer “Ciencia para una vida mejor”.

Además de lo anterior, en la parte social tienen campañas para la reutilización de envases, y concientización en la comunidad y colegios. Y en cuanto al personal de la planta, tienen 160 trabajadores fijos, repartidos en grupos de 35 trabajadores por cada turno de 8 horas. Muy en sintonía con la opinión de la profesora de RSE, Martha Lucía Quintero, quien también viajó con los estudiantes, y resalta la importancia para ellos “porque les mostró de forma general el impacto que tiene una organización, no sólo en lo ambiental, sino todo lo que tiene que ver con la comunidad”.



UNIVERSIDAD DEL NORTE

En la tarde, después de cambiarse y almorzar, visitaron esta universidad en Barranquilla. Uninorte como en Curramba la llaman, es cariñosa y muy cálida, profesores y estudiantes estuvieron pendientes de sus visitantes para mostrarles en detalle sus instalaciones y procesos formativos.

Uninorte se caracteriza por su contenido social y humanístico, además por generar procesos de fundamentación científica e investigativa, tal como cuenta Gisselle García, la Directora del Departamento de Ingeniería Industrial, y guía de la visita, y que reafirma la profesora Martha, destacando los grandes esfuerzos que hacen.

Su arquitectura es fascinante. Edificios de diseños ingeniosos, permiten ver el esfuerzo constante por mantenerse a la vanguardia de la educación superior en el país y fuera de él. Sus laboratorios cuentan con tecnología de punta y sus aulas y zonas de descanso tienen la organización adecuada para que los estudiantes vivan la mejor experiencia educativa.

Para los visitantes de ingeniería Industrial de La Universidad del Valle fue grato haber podido conocer otras instalaciones universitarias, donde claramente se nota la diferencia a nivel de infraestructura y recursos disponibles. Sin embargo, esta visita también les permitió establecer diálogos con sus semejantes en Barranquilla, en los que pudieron confirmar que en la Universidad del Valle la formación es de alta calidad, a pesar de las dificultades económicas que la educación pública afronta en el país. Y claro, el agradecimiento eterno con la hermana Uninorte, con quien siempre se han tenido relaciones cordiales y de mutuo respeto en la búsqueda por la excelencia.





PUERTO DE BARRANQUILLA

Miércoles 21 de octubre. Son las 9:00 de la mañana en el Puerto. En la entrada Juan José, líder general de la misión, toma la batuta y anuncia la visita de la Universidad del Valle. Con Nathalie Daccarett, Analista de Mercadeo del Puerto y quien va a ser la guía, validan la lista y hacen llamado a cada uno.

Nathalie empieza a mostrar las zonas y contenedores, a la vez que cuenta que el Puerto de Barranquilla cumple 80 años de creación en el 2016. Este primer puerto que tuvo Colombia, ubicado cerca del municipio Puerto Colombia justamente, dejó de tener administración estatal en 1993, y pasó a manos de la Sociedad Portuaria de Barranquilla quien la recibió en concesión por 20 años, y en el 2007 por 20 años más.

Una de las visitas más esperadas por estos futuros ingenieros industriales por el tema logístico, en la cual estuvieron muy participativos haciendo preguntas a la guía, quien estuvo contando todo el camino sobre los tipos de carga que manejan (carga granel, contenedores y carga general relacionada con acero, tuberías, rollos de alambre, que se almacena en patios exteriores). Para muchos de ellos fue interesante la cantidad de contenedores, y las máquinas que los cargan, así como los buques con cargamento en alta mar, y como comenta una de ellas, Karen Trujillo, acerca de la planeación y distribución de la planta “son experiencias que te ayudan como profesional porque tú conoces y aprendes cómo funciona el puerto”.



EL CERREJÓN

A las 9:00 a.m. se había programado estar en el Cerrejón, y se cumplió la cita. Luego de verificar la lista de personas autorizadas y dar las indicaciones de seguridad, se comienza un recorrido de una hora y media en autobús. La encargada, Catherine Pineda comienza contando que se encuentran en la parte Norte de la Mina, vía hacia Maicao. Se observa una de las minas de exportación más grandes a cielo abierto en el mundo. Los taladros que perforan hasta mil huecos de 10 a 15 metros se van mostrando lentamente. Dice la guía mientras indica hacia su derecha, que “estas máquinas exploran únicamente 250 metros máximo porque más allá es poco rentable”. Y es porque un camión gasta 1400 galones de combustible todos los días y son más de 300 camiones que cuestan de seis a nueve mil millones de pesos, sin contar el mantenimiento preventivo. Además de contar con 14 mil obreros en su mayoría guajiros.

Así, la guía va indicando todos los lugares del yacimiento: las bodegas de almacén, el taller de equipos pesados más grandes del mundo, el kilómetro cero, en donde se extrajo la primera tonelada de carbón hace 30 años y hasta las tierras rehabilitadas. Al estudiante Sebastián Ojeda, le asombró su magnitud, dice que le hubiera gustado estar más cerca “pero alcanzamos a dimensionar el tamaño de esa mina que es muy grande y que extraen demasiado carbón, y me gustó que después de haber excavado tratan de dejar el bosque como lo tenían”.



ZONA FRANCA Y DESPEDIDA MISIÓN

Nuevamente regresan a Santa Marta, en el mismo trayecto largo. Al otro día despiertan y se alistan para su última visita académica, la Zona Franca de Santa Marta. Sin embargo, esta fue la única visita fallida, debido a que se encontraban en Auditoría, y no había personal para recibir la visita. Allí mismo en la entrada se enteraron, porque como dice el líder general “mandaron un correo de la Zona Franca y no lo revisamos a tiempo, fue un error interno”, pero también un aprendizaje. Porque eso es lo que más hubo, aprendizajes de todo tipo, desde los conocimientos adquiridos, y lugares que no conocían, hasta las dificultades en la etapa previa y en el transcurso de la misión, que no sólo les sirvieron a ellos en calidad de estudiantes sino también como personas.

De la Ingeniería Industrial pusieron en práctica competencias como la realización de presupuestos, aspectos logísticos, tiempos; la mejora continua, conceptos de planeación, cronogramas, planes de trabajo; y la ingeniería de costos, para analizar financieramente si una actividad era factible o no. Es por eso que esta actividad es importante y debe seguir haciéndose porque “nos nutre mucho a nivel profesional como personal para ser ingenieros integrales” finaliza Nathalia Rojas.

Llegó la noche y con ella la despedida, todos vestidos de blanco para agradecer y festejar en Hard Rock Café Cartagena, y una última bailadita antes de regresar al otro día a su ciudad de origen.