Escuela de Ingeniería Industrial

 
 

tiktok LinkedIn instagram youtube facebook

 
Jueves, 19 Diciembre 2024 16:51

Los Egresados nos cuentan

La Oficina de Comunicaciones y Eventos (OCYE) de la Escuela de Ingeniería Industrial, entrevistó a Luis Guillermo Amú Caicedo (LGAC), egresado de nuestro programa de pregrado en Ingeniería Industrial (2003) y también de la Maestría en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial (2011) a propósito de su nominación al premio Afrocolombiano en la “categoría Sector Privado por su rol como gerente agrícola de Manuelita y que ha hecho historia en la industria azucarera, al punto de asumir las gerencias de Campo y Cosecha de un ingenio insignia”.

 

OCYE: Cuéntanos un poco sobre lo que pasó una vez te graduaste, cómo has llegado hasta dónde estás ahora.

LGAC: Mi recorrido empieza cuando hice la práctica en el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar. Entré como estudiante en práctica y pedí permiso para que lo que estaba haciendo me sirviera de tesis. Mi director fue el profesor Pablo Manyoma, con quien llegué a jugar fútbol.

De las historias chéveres para contar es que en ese entonces no recibían ingenieros industriales para hacer prácticas en el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar, esta es la anécdota: llevé la hoja de vida y me dice el director de investigación de fábrica quien era un químico con maestría de la universidad de Harvard: “usted no es químico, no es ingeniero químico, no es agrónomo, no es agrícola, no es mecánico y esos son los que necesitamos, entonces qué hacemos ahí? Quería conocerlo porque la ingeniería industrial me intriga”. Y ahí termina la entrevista y yo me levanto de la silla para irme. En ese momento entra un profesor de la Universidad del Valle: Adolfo León Gómez que fue mi profesor cuando vi la materia “Mantenimiento mecánico”  y me pregunta que qué estaba haciendo ahí, le contesté que estaba buscando Práctica pero me dijeron que no y entonces al director que me había entrevistado que me conocía y que había hecho un muy buen trabajo final en su materia y que le parecía que podían tenerme en cuenta para un proyecto que iba a arrancar pronto. Eso fue todo. Desde ahí me quedé por 6 meses y ellos comenzaron a entender lo que hace un ingeniero industrial. Entré a un proyecto de investigación donde hacía toda la cuantificación: cuánto podría costar recoger residuos de caña y producir energía, calcular distancias óptimas, cuánto equipo se necesita, entre otras tareas que no se hacían, termino mi pesquisa y escribo un artículo técnico sobre la experiencia y al mes me llaman para exponer ese trabajo en un congreso local y después tengo la oportunidad para presentarlo en un evento internacional. Ahí es que empiezan a ver que el ingeniero industrial si podía aportar en las soluciones de problemas de este sector.

Luego, salió un proyecto de auditorías energéticas y piensan en mí para  hacerles la logística, pero mi Práctica ya había terminado. Me contratan otros meses para hacer ese proyecto, se acaba eso y sale un tema de certificación de la empresa en competencias, gestión ambiental y gestión de calidad. Y dicen: “ve, pero el muchacho de Industrial también nos puede ayudar con eso”.  Ahí ya me contratan como joven investigador, yo tenía muchas inquietudes y aproveché para aprender, si salía una información sobre algún seminario, cuyo tema me interesara, pues pedía que me llevaran. Ya llevaba casi 3 años trabajando en la parte de gestión administrativa y yo quería hacer mi maestría, mi perfil era nuevo en el sector. Al saber que un Ingenio empezó a manifestar su interés en mí, y ellos me dicen que me quede y ofrecen pagarme el 50% de mis estudios y me hacen un préstamo para comprar camioneta, me cambian de cargo para hacer una investigación en cosecha e insisten en que no me vaya para un ingenio porque iba a ser un ingeniero más, que donde estaba podía seguir haciendo cosas distintas que sólo podía hacer un Ingeniero Industrial. Duré ocho meses, hicimos algunas cosas que generaron impacto en el sector, pero la oferta que me hizo Manuelita era muy buena, entonces conversamos sobre el tema y salí de Cenicaña el 28 de mayo al mediodía y esa misma tarde empecé en Manuelita  como jefe de logística de cosecha.

El primer reto: mi jefe me dijo que, a pesar de llamarse departamento de logística, no sabían nada sobre el tema, entonces comencé a estructurar un departamento de logística de cosecha. A los cinco años me llaman y me dicen venga coja toda la cosecha y vamos a crear un cargo que se llama jefe de cosecha. Entonces me hice cargo no solo de la logística, sino también del corte mecánico y el corte manual.  Como jefe de cosecha me fue muy bien, en el 2017 vuelven y me llaman para que sea el gerente de cosecha. El cambio me permitió participar en reuniones estratégicas, era menos operativo y pude armar mi equipo, de hecho, contraté una ingeniera industrial de Univalle que hoy en día es jefa también acá. 

En el 2020, en plena pandemia me llaman a la gerencia general y me dicen que necesitan que sea Gerente de Campo, les dije que yo creía que podía hacerlo pero que debían tener en cuenta que no soy agrónomo. Ellos me contestan que precisamente esa era la razón para tenerme en cuenta, para aplicar ingeniería industrial a la agronomía. En el 2023 me vuelven a llamar a gerencia general y me dicen que tienen una idea interesante: querían unir campo y cosecha en una sola gerencia entonces y querían que fuera el líder de esa iniciativa. Me pareció que esa unión fue algo bien hecho: en campo se prepara el suelo, se siembra la caña, se riega, se aplican fertilizantes, se hace control de malezas, se madura la caña, se hace la entrega a cosecha, se  corta, se transporta y se la entrega a la fábrica.

OCYE: ¿Cómo cambió el proceso entonces?

LGAC: Cuando estaba en cosecha yo estaba en la mitad del proceso, entonces tenía que armar todos los procesos logísticos para cumplirle a la fábrica y para no dañar el campo. Ahí estuve 12 años en los diferentes puestos. Cuando yo vengo a campo ya soy el proveedor del área que manejaba antes, era más fácil porque tenía los criterios de cómo optimizar la cosecha. Pero también comienzo a entenderlo, a aprender del campo, cómo cuidar la caña, cómo aumentar la productividad etc. Hay conversaciones donde puedo manejar las objeciones de cada uno por aparte. De un lado me piden algo y si digo que no, puedo dar la explicación, puedo decidir en qué momento suelto insumos, porque debo optimizar los dos procesos y en este tiempo ha sido muy satisfactorio lo que se ha logrado con la unión de esas dos áreas, con un beneficio común y sobre todo apuntando a lo que la empresa necesita. 

Estoy en un comité donde sé que el tema son ventas y el gerente de fábrica dice que tiene un problema, pues yo organizo campo y cosecha en función de eso, entonces yo ya sé cuál tengo que sacrificar. O sea que ha sido eso muy ganado. Esa es una visión de los industriales, una visión holística, y no es tan fácil para quienes no han estudiado ingeniería industrial.

OCYE:  En relación con tu formación en Univalle, ¿qué factores de esa vida académica ha contribuido a que tengas esa manera de pensar?

LGAC: Soy un afortunado. A mí me tocó la transición al internet. Como yo entré en el 97, entonces me tocó desarrollar mis propios modelos financieros en Excel, tuve que hacer mucha cosa de mano y el software del diskette a veces corría y a veces no. Recuerdo el famoso modelo del profesor Manotas que le daba un documento que había que trabajar durante todo el semestre y  al final hacer que corriera. Había que ser cuidadoso y pensar. A lo largo de todo lo que he hecho, he tenido estudiantes de todas las universidades de Cali, la Santiago, la Autónoma y otras. No sé si es que me han tocado los mejores, pero los que me han tocado a mí de Univalle no me ha sido difícil trabajar con ellos. De hecho, yo acá tengo un dicho: la diferencia del estudiante de la universidad pública o de Univalle es que uno le dice a dónde hay que llegar y él se inventa la historia. A mí me gusta mucho trabajar así, a los otros hay que hacerles supervisión más cercana.

OCYE: Qué tan fácil es integrar el trabajo de campos disciplinares diferentes al de la Ingeniería Industrial cómo es trabajar con un Ingeniero Agrícola o un Topográfico, incluso, ¿cómo es trabajar con un agrónomo?

LGAC: Yo creo tener una fortaleza y es tener el foco y ser muy estratega, incluso para trabajar con la gente. En cosecha hicimos cosas locas, o sea, cambiamos la empresa. Yo hablo mucho con hechos y datos. En cosecha bajamos los costos y disminuimos máquinas y la gente tuvo muy en cuenta el resultado: “este man” bajó cuatro cosechadoras, cada cosechadora vale un millón de dólares; “Ah, este man” bajó a la mitad de los vagones. En un momento algunos pensaron que los iban a echar porque comencé a hacerles unas preguntas de cosas que ellos no estaban acostumbrados: ves que hay que regar así, cuál es la eficiencia de riego, cuántos hombres por hectáreas necesitamos y no están acostumbrados a eso. Yo me dediqué a hacer preguntas y en su momento cuando los veía preocupados también les daba retroalimentación. “Yo solamente estoy aprendiendo porque los que saben son ustedes”. Entonces yo creo que parte de la estrategia es uno no llegar a imponer cosas, uno tiene que conocer a la gente. Yo ya sé cómo se motivan: yo ya sé que cada uno tiene situaciones o circunstancias familiares diferentes, entonces les damos las oportunidades necesarias para que las puedan atender y sigan satisfechos y dando buenos resultados en su trabajo. Más o menos así ha sido y ellos coinciden en que “Luis nos deja trabajar, Luis nos dice háganlo bien”, porque una cosa cuesta lo que cuesta yo no puedo decir para disminuir costos entonces hay que hacer menor control de maleza, no, lo que no podemos hacer es hacerlo ineficientemente pero si usted ya eficientemente me demostró que que vale un peso pues vale un peso. Si la gente cree que la van a echar pues uno diga no no lo vamos a echar y ya, pero no dejarles eso en el aire.

OCYE: ¿Cómo fue la nominación a los Premios Afrocolombiano del Año?

LGAC: Yo no sabía, estaba en una reunión cuando me llega un WhatsApp de la comunicadora de Manuelita y me dice: “Luis, lo que pasa es te están buscando q puedo dar tu teléfono para que te llamen, es que El Espectador y la Fundación Color de Colombia desde hace 15 años premian a los afrocolombianos destacados en 13 ramas, vos estás en la categoría de empresa privada”. 

¿Y yo qué hecho? Resulta que Claudia Calero, la directora de Asocaña es ingeniera sanitaria de Univalle, era una de las personas que invitaron para entregar los premios en la ceremonia, que por primera vez se va a hacer en Cali. Estaban buscando personas para considerar como candidatos, en esas apareció una foto de la junta directiva de Tecnicaña (la asociación de técnicos de la de la caña de azúcar) y en ese grupo estoy yo. Ella pregunta quién es ese y le responden que es Luis Guillermo Amú. Comenzaron a averiguar sobre mi trabajo en Manuelita y seguramente vieron cosas interesantes porque me entrevistaron. Luego me preguntaron si me podían nominar y ya.

OCYE ¿Qué recomendación le puedes dar a un estudiante de ingeniería industrial para que tenga un desarrollo personal y profesional exitoso?

LGAC: Mira hay varias cosas: primero, yo creo que humildad y creo que humildad es una palabra muy grande. Yo digo más bien el respeto por la gente. Yo creo que independientemente de donde esté hay que tener un respeto con las canas, con la categoría, con la jerarquía, respeto hacia arriba respeto hacia abajo. Eso lo va a catapultar a uno. Lo otro es que hay que tener un foco. Yo decía que ojalá no me tocara calidad y trabajé 3 años en calidad y si bien no era lo que me gustaba yo no perdía mi foco que era la logística. Ese foco hay que irlo formando porque es que la Ingeniería Industrial tiene demasiadas ramas y uno no le puede pegar a todo y difícilmente uno va a ser bueno en todo. Entonces creo que hay que poner un foco y esto hace que uno se oriente. Hay que leer mucho sobre cada tema de interés, si es logística, lea sobre logística, si me gusta el sector azucarero pues tengo que leer del sector azucarero. 

Entonces yo creo que es dar foco, respeto por la gente y hay que capacitarse. Y definitivamente dejar el miedo a equivocarse.. Yo me divierto mucho acá en el trabajo, la paso muy bien. Tengo el 60 por ciento del personal del Ingenio a cargo y tener el 60 por ciento del presupuesto es algo bastante retador. Con eso fácilmente se puede uno estresar pero hacemos lo posible por divertirnos. El equipo primario mío como 10 u 11 ingenieros de distintas labores cree en hacerse la vida chévere y los que no pues hay que llamarlos aparte, darles la oportunidad de que se metan en el cuento o si no pues prescindir de ellos. Ah, hay una cosa muy importante: de la universidad uno no sale gerente. Entonces hay que tener paciencia, es como a mi hijo que le gusta el fútbol y yo le pregunto: ¿cuántos Messis hay? Pues uno. Entonces llegar a esa cúspide no se hace de la noche a la mañana. Hay que tener paciencia.

OCYE: Luis Guillermo, muchísimas gracias por este espacio.

Al momento de esta entrevista, estaba nominado al premio Afrocolombiano sector Empresa Privada y ya para la fecha de publicación había ganado el premio.