
Hace unas semanas, la Oficina de Comunicaciones y Eventos (OCYE) sostuvo una charla virtual con Stephanía Mosquera (SM), egresada del programa de Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial para que nos compartiera qué ha pasado en su vida profesional.
OCYE: Desde que saliste del Doctorado, ¿cuál ha sido el recorrido que te ha llevado a donde estás actualmente?
SM: Este recorrido comenzó siendo estudiante de doctorado. En el último semestre se abrió una convocatoria para profesor contratista en la Facultad de Socioeconomía, donde dicté dos cursos en Economía: Macro I y Descriptiva. Aunque montar un curso desde cero fue difícil, la experiencia fue muy enriquecedora y aún mantengo contacto con varios estudiantes, algunos de los cuales están en Canadá haciendo sus maestrías. Después, estuve dos semestres más como tiempo completo, dictando tres cursos.
En 2020, apliqué a una convocatoria para ser profesora en la Escuela de Finanzas de EAFIT, donde me gané el puesto. Durante la pandemia, seguí dando clases virtuales en Univalle y cerré ese ciclo con una clase para Maestría. Empecé en EAFIT en modalidad online y coordiné el Laboratorio Financiero, además de trabajar en un proyecto de investigación, todo en línea, lo cual fue bastante desafiante.
A de 2021 me mudé a Medellín, donde empecé a dar clases híbridas. Continué con la línea de investigación iniciada en el doctorado, enfocada en temas relacionados con la energía, especialmente electricidad. En EAFIT, dirigí proyectos de estudiantes de maestría y asumí el reto de coordinar el laboratorio, gestionando diez monitores, proveedores y licencias, además de supervisar el espacio físico del laboratorio, que cuenta con equipos y software para apoyar los proyectos de los estudiantes e investigadores.
OCYE: ¿En qué momento decidiste expandir tus horizontes?
SM: Primero quiero decir que en esta etapa, aprendí mucho de mis compañeros, especialmente por la diferencia en la dinámica entre Cali y Medellín. Estuve muy contenta en EAFIT, que es una institución muy bonita y cálida. Siempre busqué oportunidades para ampliar mis horizontes, y fue entonces cuando el profesor Jorge Mario Uribe me envió una oferta de trabajo que encontró en el Instituto Vasco de Competitividad, Orkestra. La oferta estaba en el área de Energía y Medio Ambiente, lo que me pareció interesante. Apliqué sin muchas expectativas, ya que estaba contenta en mi trabajo, y tras un largo proceso de entrevistas, fui seleccionada a mediados de 2022. Viajé en octubre de ese año.
El trabajo en Orkestra es muy diferente, no tengo la obligación de dar clases, aunque este semestre daré una en un módulo de una maestría. El enfoque principal es la investigación aplicada, guiada por las necesidades de los stakeholders, quienes son los financiadores del Instituto y tienen temas de interés específicos. Mi tarea consiste en responder a las inquietudes y preguntas de investigación de estos agentes, todo alrededor de temas muy prácticos y reales, lo cual difiere de la investigación académica tradicional.
OCYE: ¿Qué tanto ha cambiado tu mirada en cuanto a la investigación de temas como la transición energética, el sistema eléctrico, lo que se transa en bolsa, la toma de decisiones a diferentes niveles entre otras cosas después de la experiencia en EAFIT y lo que estás investigando ahora?
SM: Mi interés en el mercado de electricidad comenzó por dos razones: primero, el profesor Diego era un experto en el tema y tenía mucho que enseñarme, y segundo, siempre me han atraído los datos, y al ver los precios de la electricidad, noté que eran muy diferentes a los de otros mercados, como el de acciones, con volatilidades mucho más altas. Estas características particulares del mercado eléctrico fueron mi punto de partida. Mis primeros trabajos fueron sobre la modelización de los precios de la electricidad en Colombia, un reto difícil, pero lo logré.
Desde el doctorado, comenzamos a integrar el clima en la investigación, explorando cómo las variables climáticas afectan estos mercados, además de investigar la integración de otros mercados y factores relevantes. Mi visión ha cambiado al aprender sobre el funcionamiento de los mercados eléctricos en diferentes países, como Colombia, España y Estados Unidos. La regulación juega un papel crucial, y mi investigación ha avanzado considerando el cambio climático, eventos extremos y su impacto en la formación de precios. Además, factores como la geopolítica, como el conflicto entre Rusia y Ucrania, la crisis energética en Europa y la dependencia de China de materias primas clave para la transición energética, también son ahora parte de mi panorama.
Este enfoque me ha llevado a darme cuenta de que todo está interconectado. Los efectos del cambio climático y la transición energética afectan a todos los países, que tienen diferentes metas de crecimiento económico y competencia. Inicialmente, me concentraba en los aspectos internos de un país, pero ahora mi interés se ha ampliado a otros mercados de energía, como el gas. Actualmente, también me apasiona la aceptación social de proyectos de energía renovable. Antes, la literatura se centraba en lo técnico, económico y financiero, pero ahora buscamos incluir a las personas en la ecuación, entendiendo que su participación es fundamental para el éxito de estos proyectos.
OCYE: Eres economista de base e hiciste un doctorado en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Industrial. ¿Cómo es esa combinación de cosas? Porque la economía trae unos saberes y el campo disciplinar de la Ingeniería Industrial trae otros. ¿Cómo te ha servido esa combinación para tu trabajo de investigación?
SM: En economía, estamos acostumbrados a trabajar con preguntas técnicas y modelos elaborados, que son necesarios para modelar la realidad y los mercados, pero también es crucial conectar con la práctica y el mundo real. La Ingeniería Industrial me ha aportado mucho en la toma de decisiones, ya que no se trata solo de obtener un resultado, sino de preguntarse qué hacer en cada caso. Actualmente, trabajo en proyectos que resultan en informes prácticos, no en publicaciones académicas, aunque continúo con mi investigación básica para estas últimas. El enfoque de mi trabajo está dirigido a ofrecer recomendaciones útiles para empresas y gobiernos, y es esencial comunicarlo de manera clara y comprensible, dejando de lado el enfoque abstracto. El mayor aporte de la Ingeniería Industrial es la capacidad de tomar decisiones y realizar análisis más cercanos a la realidad.
OCYE: Cuéntanos un poco sobre tu entorno de trabajo.
SM: El Instituto es muy transversal, trabajando en diversos temas, lo que me permite colaborar con compañeros de diferentes laboratorios. Aprender de quienes tienen más experiencia es enriquecedor. Además, valoro la oportunidad de conocer el País Vasco, asistir a eventos de investigación y entender su cultura. En el Instituto somos unas 50 personas, el 70% mujeres, con una diversidad geográfica que facilita el intercambio de ideas y el apoyo en temas prácticos, como trámites y mudanzas.
OCYE: Y, ¿cómo te va con el idioma?
SM: En el País Vasco, el euskera es el idioma oficial, pero yo hago todo en español. Al principio me cuidaba de no usar mi español colombiano, pero mis compañeras me alientan a mantenerlo y les gusta aprender algunas expresiones de Colombia. Son muy abiertos y tranquilos. Por ejemplo, en lugar de decir “ye”, dicen "i griega", y aunque lo mencioné de forma colombiana en una presentación, nadie me corrigió. En cuanto al euskera, no entiendo mucho, por lo que uso traductor para seguir las presentaciones, que alternan entre euskera y español.
OCYE: Volviendo al tema de las energías renovables o de la transición energética que están tan de moda y que nos tocan a todos, ¿qué tan diferente es su manejo allá y qué puedes recomendarnos desde la cotidianidad?
SM: Una de las mejores cosas que podemos hacer es ser conscientes de que el cambio climático es un problema global que nos afecta a todos. Debemos educarnos sobre qué es y por qué ocurre, más allá del cliché de "reciclar". Es importante reflexionar sobre nuestras acciones, como el origen de los productos que compramos. Por ejemplo, una marca alemana de maletines descubrió que el 80% de sus productos no eran reciclables y ahora se dedica al Ecodiseño. También existen comunidades energéticas donde se puede invertir y obtener rendimientos financieros.
Debemos involucrarnos en la búsqueda de soluciones y ser conscientes de que cada acción humana impacta el medio ambiente. Aunque se habla de reducir el consumo, seguimos comprando más tecnología, que necesita materias primas importadas de países con condiciones laborales precarias. Además, la moda rápida genera residuos que terminan contaminando las playas de África.
También es necesario desarrollar habilidades "green skills" para adaptarse a la transición digital y el auge de la inteligencia artificial. Esto implica estudiar y estar preparados para nuevos trabajos, lo cual debe fomentarse desde la educación.
Un aspecto clave es cómo comunicamos lo que estamos haciendo. Desde el inicio de un proyecto, debe haber una comunicación adecuada con la audiencia, adaptada a sus preferencias. A veces, los mensajes son demasiado complejos y difíciles de entender. Publicar en plataformas como The Conversation me enseñó que el lenguaje utilizado debe ser sencillo para llegar a todos.
En el Simposio de Investigación de Economía Energética presentaré una conferencia sobre la aceptación social de proyectos donde contaré más detalles sobre este tema.
Así que terminamos aquí la conversación, agradeciéndole a Stephanía este espacio virtual tan enriquecedor.
