En los últimos tres años, el programa de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle ha presentado un crecimiento significativo en la Movilidad Académica de sus estudiantes, sobre todo para universidades extranjeras. El semestre pasado, 11 estudiantes realizaron movilidad internacional, y hace un año fueron alrededor de 6. Al parecer, estas experiencias, junto con las misiones académicas nacionales e internacionales, han sido las principales promotoras del interés por aplicar a movilidades, ya sea para cursar uno o dos semestres académicos o para pasantías. No hay países favoritos, todo depende de los convenios que tiene la Universidad. Sin embargo, las solicitudes por parte de los estudiantes del Programa a Alemania y México han aumentado. Alemania por las Becas del DAAD (Jóvenes Ingenieros) que incluyen Prácticas Profesionales; y México, debido al alto nivel académico, sus excelentes programas de ingeniería industrial, además de no requerir un segundo idioma.
Según el profesor Camilo Micán, director del Programa de Ingeniería Industrial (que cumple 40 años este 16 de septiembre) “después del intercambio los estudiantes han presentado un alto nivel, lo que plantea, que académicamente han dejado una buena imagen en las universidades donde han estado. A nivel personal nunca se han presentado quejas”. Así lo evidencian los estudiantes que hicieron movilidad en el semestre de febrero a junio del 2016. Diana Marcela Bohada, quien realizó su movilidad a la Universidad Austral de Chile, con el Convenio CINDA, expresa que gracias a su movilidad, conoció distintas maneras de empleabilidad para los ingenieros industriales, tanto en Chile como en otros países. “Gracias a mi desempeño académico y motivaciones para enfrentar desafíos me ofrecieron oportunidades de tesis y hasta magíster. Quedé encantada y recomiendo a mis compañeros que apliquen”. A Giselle Ramírez su movilidad, a través de la Beca Alianza del Pacífico, le permitió compartir sus conocimientos con otras personas, por ejemplo, sobre el tema de Control de Calidad y Lean Manufacturing, que aprendió con los profesores Oscar Mejía y Juan Carlos Osorio, “los maestros han hecho de la Escuela un lugar no sólo para impartir conocimiento, sino también para crecer a través de las experiencias que ellos comparten con nosotros”. De igual manera, Christian Vidales, estudiante de noveno semestre de Ingeniería Industrial, quien realizó su Movilidad al Tecnológico de Monterrey, México, comenta que el profesor Diego Manotas les recomendó que aplicaran a becas de movilidad, pues era una excelente referencia para el currículum, y que el profesor Camilo Micán les ayudó con el proceso.
“Más que una
experiencia
académica, es una
experiencia de
vida”
Pero además del nivel académico y el idioma, hay otras variables al momento de realizar movilidad académica, una es la oferta de cursos que tiene la universidad de destino, de acuerdo a las áreas de interés de los estudiantes, como fue el caso de Luisa Osorio, quien cursó cuatro de sus electivas profesionales en la Universidad de Lima, al notar que le ofrecía una amplia variedad de electivas sobre logística, su área de mayor interés en ingeniería. O Martha Sabogal, quien también cursó cuatro electivas en la Universidad de Concepción en Chile, entre ellas, Gestión de Felicidad Laboral, la cual considera como la más importante por ser una temática nueva, ya que ésta no existe en el pénsum de la Universidad del Valle. Finalmente, nos cuenta con orgullo Juan Sebastián Chacón, que en cuanto a lo académico “la Universidad del Valle y la Escuela de Ingeniería Industrial no tienen nada que envidiar, estamos muy bien preparados”.
Aunque existen varias formas de realizar movilidad, la mayoría de estudiantes de Ingeniería Industrial la han efectuado por medio de becas, mientras que un grupo más reducido lo ha hecho a través de un intercambio que es cuando el estudiante se traslada a otra institución y de forma recíproca, esa universidad envía otro a tomar su cupo.

Sin embargo, cada opción tiene sus propios requisitos. Por ejemplo, algunas becas exigen al estudiante entre el 60% y el 80% de los créditos cursados, unas requieren un promedio específico, otras no; mientras que en los intercambios bilaterales las normas están sujetas a las universidades de destino, y requieren además una revisión disciplinaria. Por supuesto, el papel de la Escuela de Ingeniería Industrial y del Programa Académico es fundamental, una vez adjudicada la beca, en ocasiones no alcanza a cubrirse la totalidad de los gastos, y el Consejo de Escuela aprueba estos rubros para completar el monto que se requiere.
Desde el punto de vista administrativo, los programas deben avalar la presentación del estudiante y promover las condiciones para su desarrollo. Para el Programa es muy importante que los estudiantes realicen movilidad académica, porque más allá del fortalecimiento de su perfil profesional, les permite ver otras realidades y culturas, convivir con otro tipo de profesores y estudiantes, enfrentarse a un segundo o tercer idioma, inglés, francés o alemán.

El profesor Camilo Micán nos comparte que, “si bien hay una riqueza académica, un punto importante tiene que ver con las competencias personales del estudiante. Va a tener que hacer nuevas relaciones, enfrentar otras rutinas de vida, lo va a llevar a desarrollar otras competencias personales e interpersonales”. En otras palabras, la movilidad es una experiencia que transforma, tal como lo dice la estudiante de noveno semestre, Leidy Vanessa Rodríguez, “el aprendizaje que me dejó este intercambio fue mucho más que académico, enriqueció mi vida de buenos recuerdos y aprendizajes”.
Pero no sólo Leidy opina esto, varios estudiantes que realizaron su movilidad el semestre pasado opinan que la movilidad más que una experiencia académica es una experiencia de vida. Por ejemplo, Luisa Osorio, comenta que esta experiencia le regaló aprendizaje de liderazgo, responsabilidad e independencia”; y Mario Salazar considera que “hacer movilidad académica debería ser obligatoria”.

Dentro de todas estas experiencias, algunos estudiantes nos contaron algunos de sus recuerdos, tal es el caso de Martha Sabogal, estudiante de noveno semestre que viajó a la Universidad de Concepción, y en sus ratos libres visitó zonas cerca de la ciudad con otros estudiantes de intercambio con quienes vivía; viajó a Puerto Montt, Valdivia, Puerto Varas y al Volcán de Osorno, a diferentes lagunas y realizó viajes en barco. De igual manera, Julián Chinchilla, estudiante de último semestre, hizo su movilidad a la Universidad de Lima, Perú, y comenta que fue a Cuzco, Machu Pichu y a la Montaña de Colores. Y Leidy Rodríguez no sólo viajó, sino que también participó junto a Mario, en eventos de la ciudad como “San Pedro de Pinta”, liderando actividades de recreación y recogiendo fondos para un proyecto en un barrio de escasos recursos. Para Christian Vidales, algo muy importante fue que conoció gente de Italia, España, Holanda, Alemania, Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica, Perú y Dinamarca.
Finalmente, y para los estudiantes que proyecten realizar un semestre de movilidad, Luisa Osorio invita: “hay que aprovechar al máximo todas las oportunidades que brinda la universidad, así como hacer un intercambio a otra universidad pagando lo que pagas un semestre aquí”. Diana Marcela Bohada agradece a la Universidad del Valle por el apoyo y la preocupación constante a lo largo esta experiencia. “Ahora puedo decir que todo es posible, sólo tienes que esforzarte pese a las dificultades”.
Felicitamos a estos 11 estudiantes por su esfuerzo, dedicación y empuje para animarse a realizar movilidad académica, y a todos los que hasta la fecha se han motivado a conocer otras culturas y fortalecer la internacionalización de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle.
Si eres estudiante y deseas conocer más sobre los requisitos para cada beca, puedes dirigirte a la Oficina de Relaciones Internacionales -ORI- o a la página web de la Universidad del Valle, sección Internacionalización. Allí encontrarás todo lo concerniente al calendario, promedio y documentos para realizar tu movilidad.
